Rodrigo Cortés: un paseo por el jardín de su Verbolario y su pasión por las palabras

DICCIONARIO DE... Uno de los directores de cine, guionistas, y productores y escritores españoles más reconocidos que publica su libro 'Verbolario. Cuenta los secretos de esta obra en el podcast El hombre que se enamoró de la Luna
Rodrigo Cortés en los Premios Goya 2019. /fFoto tomada de Wikipedia
WINSTON MANRIQUE SABOGAL  28/02/2023

Rodrigo Cortés fue un niño inquieto y muy hablador en clase, al que reprendían mucho. Un día, un profesor lo golpeó en la cara y lo mandó al suelo, y él en lo que pensó fue: “¡Ostras! No sabía que un oído pudiera pitar”. Fue una especie de serendipia que le abrió otra puerta a su incipiente búsqueda de los sonidos, musicalidad, cadencias, ritmos e historias alrededor del universo de las palabras.

Fue el embrión de su interés por el lenguaje y la comunicación, que lo llevarían a convertirse en director de cine, guionista, productor y escritor español. Cortés (Pazos Hermos, Orense, 1973) rodó con 16 años su primer corto. En 2010 se hizo mundialmente famoso por la película Buried, y en 2021, aún más admirado por El amor en su lugar, en la cual reivindica el arte como salvavidas. Ese mismo año reafirmó su puesto en la literatura española con su segunda novela, Los años extraordinarios, al recorrer el siglo XX español pero con mirada valleinclanesca. Desde 2014, participa también en el podcast Todopoderosos.

Toda esta pasión por el lenguaje se sustancia en Verbolario (Random House), un diccionario de 2.500 entradas con definiciones de palabras, que buscan activar la imaginación, la reflexión y el juego en el lector con una sonrisa.

Rodrigo Cortés fue el invitado al podcast El hombre que se enamoró de la Luna,  dirigido y presentado por Pablo Loriente, que tuvo lugar en la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao, Madrid. De esa conversación surge este diccionario que desentraña su universo del Verbolario:

Amor a las palabras

No lo sé. Mi madre es botánica. Mi padre era ingeniero agrónomo. Los dos leían muchos libros. Mi casa en Salamanca estaba forrada de libros. Los espacios con libros me hacen sentir abrigado. A mis padres les gustaba la música y el cine. Pienso ahora que esa parte de botánico quedó en ese verbolario, en mi caso, a modo de verbicultor que me toca no solo regar, sino convertirlo en libro.

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Obsesión / Juego

No sé si es una obsesión, pero sí un instinto claro desde la infancia. Recuerdo que era muy sensible a las palabras, a su música y a su magia. En las clases veía que las palabras tenían sus músculos, sus huesos y su ADN. Me resultaba fácil escuchar la palabra y hacer un viaje con ella. Por ejemplo, Pordiosero, pensaba, vendrá de Dios, luego de Por Dios y se convertía en Pordiosero.

 

Anécdota: Historia breve y graciosa que el entrevistador suele solicitar para evitar hacer su trabajo.
Entrevistador: Individuo que le pregunta a otro por quién pondría la mano en el fuego.
Periodismo: Arte de contar lo que ha pasado como si hubiera pasado para que parezca que ha pasado.
 

Lenguaje

De niño aprendes que el lenguaje es muy dúctil, que el orden de las palabras genera efectos diversos. Yo ponía en marcha esa obsesión de comprimir el sentido de las cosas en el menor número de palabras posibles, pero más resonantes. Parecido a la poesía.

Poesía

Capturar algo no por literalidad sino por resonancia, codificarlo en pocas palabras de modo que el lector ingiera la píldora, vea cómo se disuelve, y luego recupere todos esos aromas. Los descodifica no en términos de literalidad, porque pueden significar cosas distintas para cada uno. Por eso tiene sentido que luego se volviera Verbolario.

 

Bocazas: Sueltito de sinceridad.
Gilipollas: Que se queda un día sin postre y se cree Rosa Parks.
Idiota: Un sabio que ha dormido poco.

 

Verbolario

No solo es un homenaje a la palabra, sino un homenaje al propio libro como objeto. Como pequeño trofeo. Al libro, y espero que esto no suene reaccionario, al libro de los de antes. Que se leen con los ojos y las yemas de los dedos. Es algo sensorial.

Origen

Un día, la viuda de Mingote me invitó a su casa y vi en la biblioteca una edición del Diccionario del diablo, de Ambroce Bierce. Imbuido en su lectura y su vibración, me puse a jugar con unas cuantas voces y sus significados. Mi amigo Juan Gómez Jurado vio el juguete y se lo enseñó al director de ABC: Esto es una sección, aunque tú no lo sepas. Tres semanas después se convirtió en una sección diaria, que ya dura ocho años. En varias ocasiones me propusieron convertirlo en un libro, pero no quería hacerlo hasta que no viera que había un corpus. Con 2.500 palabras vi que había algo robusto.

 

Anciano: Extranjero en el presente.
Joven: Viejo poco hecho.
Pijo: Un individuo bien despeinado.

 

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Jardinería del verbolario

Todo parte de un instinto que se parece al instinto cómico, que es enfrentarse a una voz cualquiera y ver qué genera en ti. Hay un primer fogonazo que, inmediatamente, rebota en ti, que puede ser sonoro, puede ser semántico, contradictorio o paradójico, puede ser filosófico o poético.

Eso te da la clave de hacia dónde vas a ir. Pero luego hay un trabajo más parecido a la música: el de cierta compresión y conseguir que ese juego quede de la forma más percutiva, fluida e incluso fonética. De la forma más  aparentemente inevitable posible.Más contundente, sin flecos. Y que genere la mayor resonancia posible. Que si algo significa algo, no vengas con la solución puesta, sino que genere los tres puntos que el lector va a conectar para que en su cabeza se forme esa solución. Propones una especie de viaje que procuras no completar tú, porque de esa manera se enciende, tres segundos después, y es cuando el lector hace: ¡Ahhh!

Vivero del Verbolario

uando iba a empezar en ABC tuve claro que quería esquivar la tentación a  laactualidad. Me interesa poco el humor de  actualidad porque es fungible. Y dije: voy aenviar siete palabras a la semana, pero como cinturón de seguridad pensé: parte teniendo unas 70 u 80 palabras hechas y selecciona siete que estén realmente bien. Enseguida me di cuenta de que ese iba a ser mi método de trabajo. Tener 70 u 80 palabras en diferentes grados de gestación. Así no estoy sujeto a los altibajos de inspiración.

 

Censura: Crítica constructiva sin derecho a réplica.
Democracia: 1. Gobierno de la opinión. 2. Tiranía del desinformado. 3. Forma de
gobierno en el que el poder es elegido por la audiencia. 4. Apoteosis del descarte. 5. Envidia igualitaria.
Libertad: Estado o condición del hombre civilizado que le permite protestar desde su propio sofá.

 

Todopoderosos

Es una de las experiencias más gratificantes de mi vida. No tiene nada novedoso: cuatro tíos y cuatro micrófonos (Arturo González Campos. Javier Cansado, Juan Gómez Jurado y Cortés). Nadie sabemos por qué tiene éxito. Lo cierto es que no hace nada que lo busque. Hablamos un día de Leni Riefenstahl o de Buñuel. No es mostrar que tanto sabemos sino transmitir la pasión.

 

Fotografía: Pintura rica en detalles. Eco atrapado en una botella.
Teatro: Vida con cortinas a los lados.
Yogurt: Leche caducada a punto de caducar.

 

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