Pedro Simón: “Demasiado bien están los adolescentes para el mundo de mierda que les hemos procurado”

DICCIONARIO DE... El periodista y escritor español publica 'Los incomprendidos', una novela sobre los lazos, nudos y fragilidades entre los jóvenes y la generación de sus padres. Participa en el Club de Lectura de Ámbito Cultural
El escritor español Pedro Simón, autor de la novela 'Los incomprendidos' (Espasa). /Foto cortesía de Espasa
WINSTON MANRIQUE SABOGAL  08/12/2023

“Me gustaría que los lectores, tras leer mis libros, quedaran con la idea de que no están solos, ni de que son tan raros”. Esta es la aspiración de Pedro Simón, periodista español, que ha destacado por sus reportajes humanos, con varios galardones, y ganador del Premio Primavera de Novela 2021 por Los ingratos, novela a la que siguió Los incomprendidos (ambos en Espasa). Dos obras independientes, pero unidas por la necesidad de decir las cosas a tiempo, de hablar de los sentimientos y recrear lo que sucede a las generaciones actuales.

Pedro Simón (Madrid, 1971) fue el invitado al Club de Lectura de Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, del mes de noviembre, coordinado por el escritor Rafael Caunedo. Habló de cómo el periodismo le ha servido para
escribir ficción y cómo recurre a sus propias vivencias para construir sus novelas. De ese encuentro surge este Diccionario Pedro Simón:

 

Los incomprendidos

Esta novela nace de muchas comidas y cenas con amigos hablando de los hijos. Un escritor es como un zahorí, atento siempre a ver si hay agua. Quería una novela que hablase de los silencios, de cómo están en la adolescencia y en la familia, cómo se van metiendo como una enredadera. Y esos silencios, si no hacemos nada, pueden horadar la familia o la casa. Quería una novela que hablase de la culpa siempre presente cuando tienes hijos y, si son adolescentes, más. Pero, al final, salieron muchos temas que fueron completando este sudoku que es escribir un libro.

Si quería algo que anudara a todos, había que hablar del trauma en la familia, que es donde encontramos los celos, el amor, el odio, la muerte, la soledad, la violencia, el miedo… Quería reflejar la gestión del trauma. Cómo se comporta cada uno en la familia cuando hay un trauma en alguno. Quería saber qué hacemos cuando pasa algo.

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Incomprensión intergeneracional

Quería hablar de la incomprensión intergeneracional de padres hacia hijos, y al revés. Al comienzo, parece que los incomprendidos son los adolescentes, pero luego te das cuenta de que aquí los incomprendidos
somos todos. La gran pregunta es quién comprende a esa persona que tiene que comprender al otro.

También quería desprejuiciar, porque igual que nosotros hablamos de los chavales como unos empanados, que no se enteran de nada, que son maleducados, que están pegados al móvil, pues también que ellos percibieran que no somos tipos que tomamos decisiones y nos vamos a la cama tan seguros; sino que, al revés, estamos atenazados por la culpa, la inseguridad, el remordimiento, la debilidad.

 

Adolescencia

Hay preocupaciones, como ese abismo que te genera ese túnel de lavado que tiene que ver con quién entra por un lado y sale, seis o siete años después, cambiado. Casi siempre salen, pero hay chavales que no salen. Hay una frase de una jueza de menores, Reyes Martel, de Canarias, maravillosa, que dice “La adolescencia es un monstruo que te devora a tu hijo y luego te lo devuelve, o no”. Casi siempre lo devuelve, pero todos conocemos historias de chavales que han salido muy arañados de ahí. Y eso da mucho miedo a los padres, y mucho vértigo.

 

Éxito

Puedes tener una casa en La Moraleja, dos millones de euros en la cuenta del banco, pero el éxito y el fracaso de tu vida lo acabas midiendo por tus hijos, en gran parte. Y al revés, puedes tener un sueldo de mierda, un trabajo ridículo, estar separado de tu pareja, pero si tus hijos son gente luminosa, gente que entra por esa puerta y hace que esto estalle de luz, consideras que tu vida es un éxito, por lo menos en lo nuclear.

 

Relaciones paterno filiales

Las relaciones paterno filiales han cambiado. Es más complicado ser adolescente ahora. Mucho más, exponencialmente. Siempre ha habido incomprensión e ingratitudes mutuas entre padres e hijos, y tienen que ver con la ley de vida, y son hasta sanas, lo nuevo va rompiendo con lo de atrás.

La diferencia entre las incomprensiones es que antes eran profundamente humanas y las de ahora tienen que ver mucho con lo tecnológico. En la época que más nos comunicamos, menos nos decimos, muchas veces. Y es un poco insalvable e insufrible crecer así.

 

Presos de la mirada del otro

Hoy los chavales están pendientes de la mirada del otro, y eso les exige alegría, felicidad. Crecer en ese magma tiene que ser muy complicado. Están atrapados en un fentanilo que nosotros no tuvimos, que es el tema de las redes y de la imagen. Si nos afecta a nosotros, cómo no les va a afectar a unos críos de 14 o 13 años. Hay consecuencias en la inseguridad, la autoestima. Demasiado bien están los adolescentes para el mundo de mierda que les hemos procurado.

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Felicidad

Trabajo con materia prima averiada para mis reportajes, con problemas; no me interesa la sangre, pero sí las cicatrices. Lo que me ha enseñado el periodismo, y procuro que esté en mis novelas, es que la felicidad es ausencia de dolor. De eso te das cuenta cuanto te pasa algo. Estaba siendo feliz hace un rato, estábamos despilfarrando felicidad sin darnos cuenta. La felicidad en la vida no tiene tanto que ver con los premios que te dan y las cosas buenas, sino con la gestión que hacemos de las malas. Tenemos más posibilidades de ser felices cuanta más gimnasia tengamos en torear con las cosas malas. La felicidad es cuando viene la cosa brava y tú sales vivo de la cornada.

 

Personajes

Es importante que los personajes no sean muy perfectos, que no sean muy maniqueos. Un poco parecidos a nosotros. Creo mucho en lo extraordinario que hay en lo ordinario, o en lo aparentemente ordinario. Creo en esas historias de las personas que van sentadas al lado nuestro en el autobús. Estoy convencido de que cualquiera de nosotros puede ser el protagonista de una novela o de un reportaje. Todos tenemos una novela. La literatura va de eso, muchas veces. La verdad y la belleza siempre muy juntitas.

 

Escribir

Para mi todo empieza con una idea que tiene que ver con tu trastero. Somos lo que hacemos, somos lo que decimos, somos lo que leemos, somos lo que comemos y somos todo aquello que no estamos dispuestos a tirar. Cosas que hablan de nuestras múltiples muertes, de cosas que no van a volver, del tiempo que ya pasó. Todas esas cosas hablan de nosotros, hablan de mí, de la muerte, soy un tío muy obsesionado con la muerte, con el pasado. Y decimos que no bajamos al trasero por pereza, pero es mentira, no bajamos porque nos da miedo abrir cajas que hablan de lo que ya no va a volver. Cuando voy a hacer una novela, veo que hay algo en mi trastero que necesita abrirse y que tiene que ver con un dolor, con un trauma compartido, y si es generacional, mejor.

Tanto el reporterismo como la literatura va de llevar a la gente de viaje. Viaje a un dolor, a una cicatriz. Le vas a decir que va a viajar a ese miedo, o a esa cicatriz, o que la vas a llevar a una paradoja o a ponerle delante de un espejo. Todos tenemos un insomnio, todos tenemos un dolor, aunque sea pequeño.

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