Obras para leer en un club de lectura y regalar en el Día del Libro

Los grupos que crean los amantes de la lectura lo hacen alrededor de géneros literarios, de autores, de novedades editoriales, de temas de actualidad, de obras clásicas, de títulos curiosos, de escritores a descubrir...
Agustín Fernández Mallo, autor de 'El libro de todos los amores', en el Club de Lectura de Ámbito Cultural.
WINSTON MANRIQUE SABOGAL  21/04/2023

Las primeras recomendaciones para elegir los libros en un club de lectura son: “Deben ser estéticamente atractivos, en lo que se refiere a la edición, deben ser lecturas adecuadas al público al que se dirige (tanto en contenidos como en formato), deben conmover, provocar sentimientos, despertar curiosidad, ser adictivas y deben propiciar el diálogo entre personas… Una obra que protagonice un club de lectura nunca puede ser aburrida”.

Son las primeras sugerencias que hace la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, según uno de sus estudios dedicados al mundo del libro. A esto hay sumar las posibles ventanas en el mundo digital. Aunque el fuerte sigue siendo los encuentros presenciales, muchos clubs transmiten sus reuniones en línea, sobre todo cuando hay algún autor, editor o crítico literario, es el caso del Club de Lectura de Ámbito Cultural, de El Corte Inglés.

“Cuando leemos un libro sabiendo que vamos a participar en un club de lectura, parte de nuestro cerebro trabaja en ‘modo analítico’. Esto significa que diseccionamos el texto intentando crear nuestra propia opinión, sabedores que tendremos que defenderla”, explica Rafael Caunedo, escritor y coodinador del Club de Lectura de Ámbito Cultural.

La participación en estos clubes, añade Caunedo, “nos anima a tener espíritu crítico, una visión propia y personal que expondremos ante otros lectores, cuya diversidad de criterio nos hará razonar y pensar, tal vez cuestionarnos nuestras conclusiones, tal vez asentarlas con mayor fijeza, pero en cualquier caso siendo compartidas. Saber escuchar nos hará mejores. Escuchar a otro no significa sumisión o aceptación gratuita. Dialogar, exponer y compartir; de eso van los clubes de lectura”.

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Hay tantas clases de clubs de lectura como géneros literarios y lectores. Suelen ser creados por ellos mismos, por bibliotecas y por librerías. Otros son promovidos por instituciones culturales privadas o públicas. Los hay:

Por géneros literarios.

Por autor.

Por novedades literarias.

Por temas de actualidad.

Por obras clásicas.

Por libros curiosos.

Por escritores a descubrir.

Cada libro seleccionado o autor invitado es un reflejo del club de lectura. El Festival Centroamérica cuenta ha dado un paso más con su club digital de alcance panhispánico. Claudia Neira Bermúdez, directora del Festival, cuenta que el club va en línea con el carácter itinerante del festival: “Hacemos clubs de lectura con los lectores de los autores y autoras que asistirán al festival con varios meses de antelación y esto genera un mayor conocimiento de su obra, cercanía y hasta cierta intimidad, a pesar de que los encuentros son virtuales. Además, es un calentamiento para la edición presencial donde las personas pueden tener sus ejemplares firmados”.  

En el caso del Club de lectura Tres con libros de la Fundación Tres Culturas, de Sevilla, el propósito es promocionar la literatura mediterránea: “Invitamos al autor y conseguimos que el público tenga acceso a la realidad de sus países, a su historia y sus costumbres más allá de tópicos y prejuicios. Y ponemos el foco en las autoras mediterráneas que juegan un papel decisivo”, explica Olga Cuadrado, coordinadora del Club.

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Entre lo analógico y lo digital se mueve el Club de lectura de Ámbito Cultural. En el último año han pasado por esta sala escritores cuyas obras serían un buen regalo para este Día del Libro y que fueron reseñadas aquí:

 

Existiríamos el mar, Belén Gopegui (Random House), “es una novela en la cual se hace una crítica fuerte al Estado y la sociedad al escenificar la vida de cinco personas mayores de 40 años que se ven abocadas a compartir una vivienda”.

 

Una sola vida, de Manuel Vilas (Lumen), “es una antología de poemas publicados y algunos inéditos de una selección muy personal de Vilas que traza un hilo de su existencia como individuo y autor”.

 

Feria, de Ana Iris Simón (Círculo de Tiza), “es una obra en la que a partir de hechos reales de su familia denuncia y reivindica aspectos de su vida que competen al pasado, a la memoria de España y al presente y futuro de su generación y las siguientes”.

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La señora Potter no es exactamente santa Claus, de Laura Ferrero (Random House), “es un universo en expansión lleno de humor con múltiples historias y personajes que entran y salen de diferentes géneros literarios que se entrecruzan en esta novela”.

 

El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero (Seix Barral), “surge de la necesidad de la escritora madrileña de saber e indagar sobre los brotes de pánico que ha tenido en su vida y su relación con la creatividad”.

 

Buena mar, de Antonio Lucas (Alfaguara), “es una novela que va al corazón de la aventura de alta mar, en el caladero de Gran Sol, con sus dificultades, implicaciones del viaje y peligros que aloja el mar y lo que puede esconder el alma de las personas”.

 

La señora March, de Virginia Feito (Lumen), “es un exitoso debut novelístico en el que confluyen diferentes géneros literarios, del thriller al terror o al domestic noir”.

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El libro de todos los amores, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara), “posee una estructura literaria original que sirve para mostrar diferentes clases de amor y sus laberintos”.

 

14 de abril, de Paco Cerdá (Libros del Asteroide), “recrea y humaniza el 14 de abril de 1931, proclamación de la Segunda República en España, a través de testimonios, sobre todo, de gente desconocida”.

 

Entre los libros, más o menos recientes, que encajan en las recomendaciones para clubs de lectura estarían:

Hamnet, de Maggie O’Farrel (Libros del Asteroide). Reúne varias cualidades literarias: al hilo de la narración de la historia del hijo muerto de William Shakespeare que habría inspirado Hamlet la novela habla del papel de la mujer.

 

Las brujas y el inquisidor, de Elvira Roca (Espasa). Recrea la figura de Alonso de Salazar y Frías, el sacerdote e inquisidor español del proceso de Zugarramurdi, entre 1609 y 1610, que dudó de ese mundo de brujería. Es el triunfo de la razón sobre la superstición.

 

Lecciones de química, de Bonnie Garmus (Salamandra). A través de la historia de una química que debe criar sola a su hija tras la muerte del marido en los años sesenta del siglo XX, y se convierte en una estrella de la televisión con un programa de culinaria, el libro aborda temas como la conciliación laboral y la realización profesional de la mujer.

 

Yo recordaré por ustedes, de Juan Forn (Seix Barral). Es un volumen de crónicas literarias del editor y escritor argentino sobre personajes no siempre muy conocidos a lo largo de la Historia. Trenza tiempos, lugares y estadios emocionales, de Nijinsky a Kenzaburo Oé.

En un buen club de lectura, agrega Rafael Caunedo, “deberíamos encontrar libros que, tal vez, jamás hubiéramos leído y autores que nunca hubiéramos conocido. El descubrimiento de escritores es fascinante. Por eso, se debe contar con la aceptación y beneplácito del grupo, preferiblemente no muy numeroso y, sin duda, mucho mejor cuanto más participativo se muestre”.

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