Eudris Planche, ganador del IV Premio de Poesía Viva #LdeLírica, y los finalistas recuerdan el vigor del género

La escenificación de los poemas muestra los derroteros de la poética. El ganador se presenta en el Hay Festival de Segovia en un acto junto a Luis Alberto de Cuenca, Ajo Micropoetisa y Marta Vicente Antolín
El poeta cubanno Eudris Planche durante su presentación en la final del IV Premio Nacional de Poesía Viva #LdeLírica. /Foto de Marina Neira - Ámbito Cultural
Ámbito Cultural  16/09/2022

Con voz pausada y serena, sin más acompañamiento que su propia voz sincera, con la que con versos desnudó una parte de su vida íntima, Eudris Planche obtuvo el IV Premio Nacional de Poesía Viva #Lde Lírica, organizado por Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, junto con La Piscifactoría Laboratorio de Creación. 

“Mi poesía es una mezcla de poesía confesional (de ahí mis maestros), poesía especulativa, crítica social, creo que en ambos géneros (poesía y narrativa) lo social para mí tiene capital importancia, y sus diferentes formas de abordarlo, la reescritura de hechos del pasado”, así describe el poeta y médico cubano, radicado en Madrid, su poesía. Y así se verá en el Hay Festival de Segovia, junto a Luis Alberto de Cuenca, Ajo Micropoetisa y Marta Vicente Antolín (ganadora de la edición 2021), este viernes 16 de julio.

La altura poética de Eudris Planche (Cuba, 1985) fue reconocida por el jurado tras varias eliminatorias por todas las comunidades de España, desde mayo. A la final, del pasado 10 de septiembre, llegaron los otros neojuglares Coke Martínez, Myriam Soteras, Nelo Curti, Anais VegaAraia Brito. Lo mejor que tiene este premio, reconoció el ganador, “es que te permite defender tu estilo. No te impone ser alguien más. Nos daban la opción de acompañar a lectura con elementos audiovisuales, pero como esto o tiene nada que ver con lo que yo hago no incorporé nada hasta el final, cuando usé una máscara para simbolizar, ‘la imposición de manos, en la cabeza, propia del cristianismo’. Y esto lo hice porque tenía mucho que ver con lo que escribí”.

Pero si hay un cambio y aportación consciente de este premio en la obra de Eudris Planche, ese sería el de vivificar la lectura, reconoce el poeta: “El de no llevar los poemas al lenguaje oral de la misma forma en que lo hacía antes. Y era algo que ya cuestionaba, esa forma de leer, a veces bastante aburrida, casi de voz apagada, que predomina en los recitales de poesía”.

 

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Los seis finalistas del IV Premio Nacional de Poesía Viva #LdeLírica, 2022. / Foto de Marina Neira - Ámbito Cultural

 

La experiencia de Anais López Vega, sobre su participación en el Premio, va en la línea descrita por Planche: “Creo que no se sale indemne de ningún contacto con la poesía. Pero gracias al Premio he comenzado a explorar una senda nueva que no había contemplado en mi poética, y que no sé dónde acabará: la poesía escénica. Comenzar a ver la poesía como algo ya no solo apta para recitarla, sino también para representarla, me ha abierto los ojos ante nuevas formas de recitar, y esto es una vía de doble sentido: también el tener nuevas formas de recitar me abre la mente a nuevas formas de escribir poemas”.

Ese contacto con la realidad poética más actual e innovadora lo detecta Nelo Curti. Participar en el premio le permitió no solo conocer el directo de diversos poetas, sino los derroteros de la propia poesía. De la semifinal en Valencia, donde ganó, para Nelo Curti “fue una revelación el trabajo de Elsa Moreno, en ella puede verse que a la poesía de voltaje le queda pólvora aún. Madrid fue una fiesta, el trabajo de Coke es maravilloso, y la poesía de Eudris y el resto tiene mucho golpe. Ahora bien, no sé si esto es representativo de ‘la poesía que se está haciendo en España’, me conformo con confiar en que al menos un cartucho del arma esté cargado de futuro”.

Todo esto confirma que la poesía es un organismo vivo “y con una energía
centelleante”, afirma Myriam Soteras. A la poeta le impresionó “la pluralidad y la calidad del trabajo con la palabra, el respeto a la tradición y la capacidad de reinventarla, el riesgo de defender la poesía desde lo lúdico y desde la crítica, desde el experimento y la mezcla, pero, sobre todo, desde el amor por la palabra, que, como muy bien dice Eudris, nos hermana. La poesía está viva, tiene futuro, y es emocionantísimo sentirse parte de su presente”.

Una creación que se podrá leer en la antología poética editada por Huerga & Fierro, donde los seis finalistas compartirán junto a otros tantos poetas muy reconocidos: el argentino Hugo Mujica, la gaditana Ana Rossetti, el leonés Juan Carlos Mestre, la madrileña Isla Correyero, el andaluz de acogida Jesús Aguado y la gallega Yolanda Castaño.

 

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El poeta Eudris Planche durante el concurso del IV Premio Nacional de Poesía Viva #LdeLírica. / Foto de Marina Neira - Ámbito Cultural

 

El Premio de Poesía Viva #LdeLírica surgió con el objetivo de descubrir nuevas voces y difundirlas, además, de configurar una red lírica, en la que artistas, colectivos, editoriales y espectadores se apoyen y den solidez a una escena poética que pueda ir creciendo. Esa red se empezó a formar en las tres ediciones anteriores que tuvo como ganadores a Miguel Sánchez Santamaría (2019), Paloma Chen (2020) y Marta Vicente Antolín (2021) y se amplió en esta en la que ganó Eudris Planche por la lectura de poemas como el siguiente:

Sacramento

“(...) Impondrán las manos sobre los enfermos, y sanarán”, Marcos 16, 15-18

 1

Durante mi niñez,
vi belleza en hombres con muchos pelos
en el pecho, pelos en las piernas,
hombres a los que
or temor,
nunca sostuve la mirada.
Recuerdo a esos hombres tocando mi
cabeza en señal de saludo,
cuando se detenían a estrechar las
manos con mi padre.

 

En algunas religiones, la imposición de manos en la cabezat
tiene varias acepciones:
podría considerarse un arte de sanidad,
de bendición de Dios,
método para comunicar un mensaje del Espíritu Santo,
para la transferencia de poder de un patriarca sobre otro individuo,
o para la transferencia de pecados hacia el macho cabrío.

 

Durante mi niñez, también me llamaron enfermo
cuando aún no sentía atracción por nadie.

2

Según también
las acepciones de imposición
de manos,
cada vez que colocaron una en mi cabeza:
fui sanado,
bendecido,
receptor de mensajes,
el macho siguiente en la línea de mando,
y como macho cabrío, al crecer, cumplí la
unción de regresar al origen de los pecados.

 

3

Durante mi niñez, muchos hombres que no amé,
me bautizaron.

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