SpY: “El control y la perdida de las libertades es un debate pendiente”

El artista urbano presenta su obra 'Data' en LuzMadrid. I Festival de Luz de Madrid y reflexiona sobre su trayectoria y el arte
Ámbito Cultural  17/11/2021

En un callejón oscuro del medievo de Madrid centellea el futuro en hologramas. Es una aparición en video mapping que señala los milagros de la inteligencia artificial y los algoritmos, a la vez que advierte de sus peligros, entre ellos la pérdida de libertad. Data se titula ese asomo del futuro creado por SpY, uno de los artistas españoles urbanos más internacionales y que más pone a pensar a la sociedad.

El lugar elegido es un rincón del Siglo de Oro, la histórica calle del Codo en la Plaza de la Villa. Allí SpY expondrá su última obra que plantea una reflexión sobre la veloz y profunda irrupción de los algoritmos en diferentes aspectos de la vida.

Esta obra de SpY, con patrocinio de El Corte Inglés, forma parte de LuzMadrid. I Festival de Luz de Madrid, del 29 al 31 de octubre de 2021. Tres días en los que 22 artistas crearán en la ciudad obras lumínicas en edificios y espacios emblemáticos para celebrar la categoría Patrimonio Mundial de la Unesco al proyecto Paisaje de la luz formado por el eje Paseo del Prado-Recoletos-Parque del Retiro. (Puedes ver el mapa de todos los lugares de LuzMadrid en este enlace).

SpY es su seudónimo, y todo indica que es hombre por la manera como se refiere a sí mismo en su web y en sus respuestas por correo electrónico. De su actividad profesional se conoce casi todo: artista urbano que desde mediados de los años ochenta explora nuevas formas de comunicación artística en la calle y el espacio público.

Pregunta. ¿Por qué conserva el anonimato?

SpY. Prefiero guardar el anonimato. No me muestro en entrevistas porque creo que lo que realmente tiene importancia es la obra y lo que comunica o hace reflexionar y sentir al público.

Pregunta. Empezó en los años ochenta. ¿Desde entonces qué líneas o filosofía de trabajo conserva o han evolucionado o cambiado?

SpY. A finales de los 80 comencé a pintar graffiti atraído por las pinturas que veía en la calle. Hasta mediados de los 90 hubo una evolución natural del tránsito del graffiti al arte urbano que me llevó a desarrollar nuevas ideas y nuevos formatos. Quería trabajar con métodos nuevos y el medio donde mejor me desenvolvía era la calle y el ámbito urbano.

Esos años me hicieron tener un agudizado sentido a la hora de ver la ciudad como un soporte artístico. Las obras han ido evolucionado o tomado otro carácter.

Pregunta. ¿Qué artistas lo inspiraron en sus inicios y cuáles ahora? No me refiero solo a creadores como usted, sino también a pintores, escritores, músicos o de cualquier otra expresión artística.

SpY. Intento nutrirme de distintas fuentes, no solo del arte. Creo en la transversalidad de disciplinas como método de investigación, aprendizaje y trabajo. Tengo distintos intereses en distintas épocas. Me gusta mucho el land art, el minimalismo, el arte conceptual generalmente asociado a reivindicación o que genera debate social. Ahora estoy explorando proyectos kinéticos en movimiento, proyectos lumínicos y digitales que pronto tendré listos.

Pregunta. ¿Qué le suele inspirar?

SpY. A veces el lugar y contexto me sugiere una idea, hay veces que una circunstancia social me lleva a desarrollar una intervención, otras veces una idea me lleva a un lugar y en otras, simplemente, quiero contar algo y busco el mejor espacio y manera de hacerlo. Procuro ser receptivo al diálogo con la ciudad, que ha sido el marco donde me he expresado y he comunicado mis ideas.

Pregunta. Los algoritmos y la inteligencia artificial protagonizan esta obra. ¿Qué es lo que más le inquieta de este mundo dual, analógico y digital?

SpY. Las herramientas predictivas operadas a través de algoritmos y la inteligencia artificial son muy beneficiosas en aspectos como la comunicación, la investigación o la medicina, pero también pueden hacer perder parte de nuestras libertades si no se utilizan de modo ético.

El control y la perdida de las libertades es un debate que se tiene que explorar y donde nos tenemos que concienciar de que es una realidad que ya está pasando y cada vez vamos aceptando más “términos y condiciones” sin darnos cuenta de lo que supone para nosotros en un futuro no muy lejano.

El mal uso de internet está favoreciendo la distracción por encima de la concentración, lo automático por encima de lo reflexivo, y la confrontación por encima de la empatía.

A gran velocidad y cada vez más se están alterando los comportamientos y cómo nos relacionamos los humanos. La inmediatez, la aceleración, la sensación constante de que nos estamos perdiendo algo es un imperativo de nuestro tiempo asociado a la exhibición y sobreexposición personal en redes. No nos damos cuenta de lo condenados que estamos a cumplir múltiples tareas que nos dejan exhaustos, que nos estresan por no llegar.

Pregunta. En una obra anterior suya, Cameras, ya alertaba sobre la pérdida de libertades e intimidad.

SpY. Esa obra manifestaba una condición exagerada, pero muy clara de vigilancia continua y constante a la que estamos sometidos con el argumento de la protección y la justificación del miedo. Esta obra es del 2013, en pocos años la sofisticación de los dispositivos móviles y las grabaciones de audio han confirmado esta realidad a niveles inesperados y hoy aceptamos la recopilación y escuchas sin fricción alguna.

Pregunta. El humor es una constante en sus creaciones, ¿en qué estado percibe el humor hoy?

SpY. Me gusta generar algún tipo de reacción con mi trabajo, procuro despertar y crear una conciencia más lúcida con mis intervenciones. La ironía y el humor son una manera de hacer cómplice al receptor, crea un diálogo y hace pensar que la obra comunica algo con lo que se puede sentir identificado. Son pequeños pellizcos de intención que hacen que la persona que lo recibe vea eclosionada su rutina de urbanita.

Pregunta. ¿Qué opina de los museos en el siglo XXI?

SpY. Hay muchas capas que se podrían desarrollar en esta pregunta. La social, la política, la económica, la histórica, la mediática, la artística, etcétera… Los museos requieren un compromiso general con la historia, la herencia y la cultura dónde se localizan.

Creo que cada vez son menos arriesgados y confían más y más en las “marcas” de artistas que atraen público y funcionan porque son reconocidos en los medios. La gente dedica menos de tres segundos por pieza y, generalmente, ya han visto la imagen en internet. Van a la caza del selfie o visitan museos como parte de un ritual turístico.

Supongo que es complicado y, seguramente, muy caro mantener las agendas de estos espacios y tener beneficios. Es parte de los gobiernos apostar por el desarrollo de la cultura en todos sus peldaños.

Pregunta. Usted aborda uno de los últimos capítulos de la expresión artística, ¿qué es la belleza?

SpY. La belleza está muy canonizada y mediatizada en Occidente. Es algo que no tiene un marco, espacio y tiempo definidos. Cada uno, en su origen, contexto, educación y territorio puede tener parámetros muy distintos sobre el significado que puede tener. Para mí la belleza casi siempre son momentos en el tiempo.

Y SpY ofrece con Data esa posibilidad de disfrutar un momento en quien la observe, aunque esa belleza lleve dentro preguntas inquietantes.

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