Ángela Armero
lunes, 16 de noviembre de 2009 - 00:00
(Madrid, 1980). Diplomada en Guión por la ECAM, lleva casi diez años escribiendo para cine y televisión. "La Aventura de Rosa", que logró el premio al mejor proyecto en el Festival de Medina del campo, es su primer cortometraje. Profesora del Curso Práctico de Guión de Televisión en Hotel Kafka.
En el transcurso del certamen "Certamen Reina Hispanoamericana 2009", a la joven miss Mallorquina Melody Mir le preguntaron por la fecha en la que se descubrió América. "En 1980", dijo esta admirable belleza. A raíz del cachondeo generalizado que su reinvención de la historia ha suscitado en los medios, Melody se ha apresurado a aclarar en una entrevista posterior que "No ocurrió como se ha dicho. Mientras estaba preparándome en peluquería para salir, me preguntaron si sabía cuándo Colón descubrió América. Dije en voz alta que fue en 1780, o algo así, pero luego me di cuenta que no podía ser y contesté que no lo sabía". Después de este oportuno arrebato de humildad, Melody añadió que ""no todo el mundo se sabe esas fechas y, para ganar aquí, es algo 'irrevelante' -dijo en vez de irrelevante- porque lo importante son las entrevistas con el jurado". Ante este despliegue de encanto, cualquiera pensaría que Melody no debería tener rival, pero sus oponentes no eran mancas tampoco. Sobre el hallazgo de Colón, la candidata peruana dijo no conocer la fecha, pero aseveró con gran convicción que fue "el descubrimiento más importante de toda la historia". La aspirante de Panamá tampoco lo tenía muy claro, pero añadió el poético detalle de que el navegante "había salido de un puerto muy bonito". Entre otras lindezas, también dijo que "la muralla China se encuentra en Latinoamérica."
Al disfrutar de estas declaraciones, es imposible no pensar en cuánto nos limita la cultura. Empezar una novela o un guión planteando en la actualidad el trigésimo aniversario de la llegada de Colón al nuevo mundo (seguramente volaría en business en vez de usar las tres carabelas, que vaya Cristo) o describir la perplejidad del turista medio que se topa con la Gran Muralla en un resort de Santo Domingo serían premisas narrativas excelentes, que requerirían mucha valentía y muchas horas de desesperación creativa a cualquier escritor corriente. En cambio a ellas les viene así, de natural, en un chispazo conjunto de talento e ignorancia, con la misma frescura que los dibujos de los niños que Picasso tardó toda su vida en aprender a recrear. Por lo tanto, se podría deducir que la forma de creación más audaz es la ignorancia. El problema, para aquellos que por desgracia sabemos donde encontrar la muralla, sería la dificultad de desaprender para poder escribir obras más libres y originales sin la forzosa cortapisa de la lógica o de la realidad.
Desde el primer día que me interesé por escribir (en aquella época en la que yo también pensaba cosas muy originales, como que "Supongo" era el segundo apellido del Doctor Livingstone) me han dicho que escriba de lo que conozca. Ahora sé que eso era una burda estratagema de mis profesores, escritores o guionistas profesionales, para cortarle las alas a mi inventiva, con la intención de fulminar, ya desde pequeños, a posibles rivales literarios. Si logro reunir el valor y enfrentarme al reto de olvidar las pocas cosas que sé, sin duda acudiré a Mallorca, para que la reverenciada Melody me enumere con sabiduría todo aquello que no sabe. Sólo purificada por su ignorancia, que ahora será la mía, podré plantear historias novísimas, revolucionarias, tan inéditas como innecesarias y estúpidas. No creo que le interesaran a nadie, pero eso ya es otra historia, y como acertadamente repite el guionista William Goldman "nadie sabe nada."
Si no lo sabes, te lo inventas
Si logro reunir el valor y enfrentarme al reto de olvidar las pocas cosas que sé, sin duda acudiré a Mallorca
La novela ganadora del último Premio Torrente Ballester.
La misteriosa desaparición de una mujer, internada en un hospital psiquiátrico.