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Premios literarios 2010: un poco del pasado

Sobre el distinto significado de unos y otros galardones.

Pablo Chul -

30/12/2010

Hacemos un repaso de algunos de los premios literarios de 2010 y su significado.Miremos el asunto desde lejos, desde muy lejos, con la perspectiva del final de año. Nuestro sistema cultural se edifica sobre una jerarquía que determina con precisión los mecanismos gracias a los cuales un objeto se convierte en cultura.

 

Así, el criterio de un editor transforma un manuscrito en producto cultural del mismo modo que un director de museo transustancia un Bansky en arte oficial al colgarlo en la pared.

 

El lector o el espectador no cuestiona los motivos de tales decisiones. Desde el otro extremo de la cadena, como usuario de quien se espera un acto de compra y no un juicio de valor, los presupone elevados, nobles, casi inaprensibles.

 

Correspondería al crítico, desde su función desdibujada a medio camino entre el divulgador y el librero, desentrañar la pertinencia y el peso de las razones por las que un texto se ha convertido en literatura, y trazar el esquema de los vínculos que lo relacionan con su tiempo.

 

Pero el crítico, como el lector, vive en una inundación. Aun suponiendo que el noventa por ciento de los libros de literatura que se publican al año en España fueran directamente morralla, como en los momentos más pesimistas pueda pensar, tendría que leer nueve libros y medio al día para estar al tanto sólo del diez por ciento restante.

 

Y aquí entran los premios. En teoría independientes, en teoría infalibles, conservan cierto fulgor de misterio y omnipotencia: parecen ser entes capaces, por encima de crítica y editores, de rescatar un libro o un autor del magma durante algo más de un segundo. Son el dedo que sale de entre las nubes e indica hacia dónde merece la pena mirar. En principio.

 

Porque cada premio obedece a sus motivos y enaltece a sus premiados bajo una luz distinta. El significado cultural del Nobel a Vargas Llosa es opuesto al Premio Planeta a Eduardo Mendoza: uno reconoce la importancia global de una trayectoria literaria por motivos muy específicos y el otro es la escenificación de una decisión editorial. Pero ambos, en tanto que fenómenos culturales masivos, revelan con extraordinaria claridad los anhelos, gustos y necesidades de nuestra sociedad, o al menos de alguna de sus capas.

 

Cada año, el premio Nobel eleva a un escritor al cielo, y cada año lo hace por unas razones. Vargas Llosa recibe el premio por "su cartografía de las estructuras de poder y sus mordaces imágenes de la resistencia del individuo, su revuelta y su derrota". Lo que significa, literalmente, que se premia la manera artística mediante la cual Vargas Llosa ha representado la lucha del hombre contra el sistema, y que son esos -y no otros- los valores de su obra que importan en este momento preciso de la historia. Es decir, que el premio reconoce a Vargas Llosa en tanto que figura capaz de reflejar esa lucha en su obra, del mismo modo que Jelinek es la autora que mejor plasma "la fuerza sometedora de los clichés sociales" y Naipaul nos hace conscientes de "la presencia de historias silenciadas".

No se premia a Parick White por las mismas razones que a Wole Soyinka, y tal vez ese compromiso que el Nobel parece tener con la obligación de redefinir su criterio cada año sea la causa de su prestigio, de momento inmaculado.

 

Pese a todo, parte de la prensa parece olvidar que el premio Nobel aspira a premiar "las obras más sobresalientes de pensamiento idealista", y lo presenta año tras año como una especie de fiesta de reconocimiento político. Pero, de ser así, ¿qué sucede con Vargas Llosa? ¿Y dónde está el sesgo político de la obra de, por ejemplo, Claude Simon? ¿Y en Derek Walcott?

 

El premio a Vargas Llosa es la última muestra de un premio siempre inesperado. El jurado del Nobel decide en secreto, y sus votos y los detalles de sus reuniones no se desclasifican hasta cincuenta años después de la concesión. Las listas de "candidatos" que la prensa aventura son especulaciones, deseos,invenciones o intentos editoriales para lograr que, por asociación, algunos de los autores de su catálogo vendan más durante los meses previos al premio.

 

En el otro extremo se encuentran los premios editoriales, deliberados según criterios más estrechos pero igualmente significativos: rentabilidad, lector, riesgo y prestigio. Premios como el Planeta a Eduardo Mendoza, el Lengua de Trapo a Jimina Sabadú o el Primavera de Novela a Fernando Marías coinciden en lo esencial (ambos seleccionan el manuscrito que más se adecua a su criterio empresarial) pero difieren también en lo esencial (la elección precisa del libro galardonado). Y si el Nobel nos habla, desde su altura, de los motivos últimos por los que la obra de Vargas Llosa será recordada en el futuro, los premios editoriales nos hablan del gusto de España, o más concretamente del olfato y la sensibilidad de jurados capaces de adelantarse a lo que sus lectores, con un perfil más amplio en el caso del Planeta y más exigente en el Lengua de Trapo, desean leer.

 

Pues el Premio Planeta aspira y logra ser una decisión editorial cuyo resultado llega a lectores de todos los perfiles, sin ocultar ni su intención ni los particulares de una ceremonia que sigue representándose como si efectivamente existiera una deliberación real sobre todos los manuscritos enviados. Pero los propios participantes hablan de los detalles: basta reflexionar sobre las palabras de Eduardo Mendoza, que aseguró presentarse al premio "animado" por Lara: ""No tengo nada", decía Mendoza, y Lara respondía, según recoge un artículo de Ignacio Echevarría: "Lo que no tienes es un par de cojones para presentarte". O las declaraciones de Delibes, invitado a ganar el premio en 1994 con cualquier libro que quisiera presentar. O las de Savater, tras recibir el suyo: "Creer en el Premio Planeta es creer en los Reyes Magos".

Tal vez, en efecto, el premio Planeta sea una especie de regalo que termina por llegar a todos los escritores españoles que han logrado nombre, presencia en los medios y ventas aceptables; y, según los casos, es también un regalo a los lectores. Mendoza, Millás, Juan Manuel de Prada, Cela o Terenci Moix han recogido el guante y aprovechado cada uno a su manera el encargo editorial mejor pagado, entregando a cambio obras tan dispares como sus trayectorias y valor. En el caso de Mendoza, la editorial promete "espionaje, aventuras y amor en el Madrid previo a la guerra civil", y el autor "humor, mucho humor. No puedo evitarlo, lo llevo en los genes".

 

El olfato comercial entendido como la capacidad de detectar qué quiere leer el público en este mismo instante está también detrás del Premio Primavera de Novela, convocado por El Corte Inglés y la editorial Espasa Calpe, y que este año ha caído en manos de Fernando Marías por su novela "Todo el amor y casi toda la muerte", una obra narrada en dos planos temporales acerca del pasado, la obsesión y el destino.

 

El criterio de una editorial refleja el gusto de sus lectores tanto como lo define, y siempre conviene prestar atención a los premios de sellos con una línea coherente, como Lengua de Trapo, abierta a autores jóvenes más o menos herederos de la posmodernidad. Jimina Sabadú acaba de ganar su edición decimosexta con "Celacanto", que promete estar a la altura de un premio que "debe aunar calidad literaria, originalidad y ciertas dosis de irreverencia".

 

Que la editorial Tusquets tiene un criterio propio es una realidad que se constata con cada título de su catálogo. Su premio, uno de los pocos que se permite quedar desierto cuando no hay ninguna obra a la altura, se ha convertido en los últimos cinco años en un signo de calidad y rigor. Rafael Reig gana esta edición con "Todo está perdonado", una obra de la que el jurado destaca su complejidad narrativa, su riqueza en tramas y su enfoque poco habitual del pasado reciente de nuestro país.

 

Hablando de otro premio y otro galardonado, eso serían palabras vacías, mercadotecnia para atraer a unos lectores que parecen no cansarse de novelas que aspiran a rescribir la historia de España y dar voces a los muertos, pero estamos hablando de Rafael Reig, que juega en otra liga. Esto va en serio.

 

Como también va en serio el premio "Otras voces, otros ámbitos", que establece su transparencia desde unas bases estrictas: el galardón no tiene dotación económica pero elige entre las obras que hayan vendido menos de tres mil ejemplares aquella que merezca una segunda oportunidad editorial. Este premio es en sí mismo un gesto acerca de la situación del sector, ahogado de obras condenadas a la invisibilidad, a morir sin llegar a su lector, sepultadas por la prisa. Pero estamos hablando de literatura, no de revistas, parece decir este galardón, y tal vez convenga pensar en todas las obras que se quedan en la cuneta.

 

Así, "Otras voces, otros ámbitos" rescata la novela "Las primas", de Aurora Venturini, ya galardonada en el concurso de novela Página 12 en Argentina. Venturini, a sus ochenta y ocho años, sabe qué significa escribir desde la libertad absoluta y los márgenes. "He publicado cuarenta y seis libros, y seis más que están por publicar", dijo en una entrevista, en la que también aseguró "volver a creer en los jurados". "Mi novela es espléndida", afirma, directa al grano, y cuenta que supo que "Las primas" merecía la atención que está recibiendo a ambos lados del Atlántico. "No sé hacer otra cosa, sólo escribir. Escribo ocho horas al día y no me fatigo…Cuando lean mi novela se van a caer de culo".

 

Eso esperamos.

Premios literarios 2010: un poco del pasado

Enlaces de interés

El sueño celta

El sueño celta

  • Autor: Vargas Llosa
  • Editorial: Alfaguara
  • Fecha de publicación: 3/11/2010
  • Número de páginas: 464
  • Formato: Rústica 24x15
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Riña de gatos

Riña de gatos

  • Autor: Eduardo Mendoza
  • Editorial: Planeta
  • Fecha de publicación: 5/11/2010
  • Número de páginas: 432
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Las primas

Las primas

  • Autor: Aurora Venturini
  • Editorial: Caballo de Troya
  • Fecha de publicación: 2009
  • Número de páginas: 432
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Todo el amor y casi toda la muerte



Todo el amor y casi toda la muerte

  • Autor: Fernando Marias
  • Editorial: Espasa
  • Fecha de publicación: 2010
  • Número de páginas: 325
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Celacanto

Celacanto

  • Autora: Jimina Sabadú
  • Editorial: Lengua de trapo
  • Fecha de publicación: 2010
  • Número de páginas: 256
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