Polémicas sin sentido
César González / Rubén Sáez -
08/02/2010Jordi Mollà se ha visto metido en medio de una polémica por obra y gracia de su último papel protagonista, el poeta Jaime Gil de Biedma, al que da vida en “El cónsul de Sodoma”. Nos reunimos con él en el restaurante La Musa para charlar sobre Jaime Gil de Biedma, sobre el oficio de actor y sobre la proverbial alergia de Jordi Mollà a las polémicas.
Ámbito cultural: A pesar de ser un personaje capital en muchos sentidos, Gil de Biedma no deja de ser un desconocido, al menos para el gran público. ¿Por qué un biopic sobre el poeta?
Jordi Mollà: Pues me imagino que porque tiene valor cinematográfico, que lo tiene, y seguramente también por la posibilidad de darlo a conocer a través de la película, siendo más fiel o menos fiel. Los que no le conocieron, los que no le han leído, los que no están muy cerca, ven la película y quizás se quedan con ese Jaime. En ese sentido es un retrato popular y yo creo que de ahí puede venir todo el conflicto, de que algo tan sagrado se convierta en algo popular, lo que, para algunos, siempre se siente como una traición.
AC: Fundamentalmente, se han generado dos polémicas mediáticas en torno a la película, la desencadenada por Marsé y la referente al sexo explícito. ¿Crees que beneficia a la película?
JM: Por desgracia es así. El espectador, ante la palabra "polémica", normalmente decide comprobar por sí mismo lo que ha leído. Luego seguramente no se escandalice, pero el olor de la sangre es muy atrayente y los periódicos, al fin y al cabo, tienen que vender. Sinceramente, nunca pensé que esta película pudiera levantar tantas ampollas.
AC: Quizá olvidamos que las reflexiones sobre el sexo de Gil de Biedma en El diario del artista seriamente enfermo son esenciales en el relato de la vida del poeta.
JM: Explicar a Jaime sin sexo es imposible. ¿Sabes que hay personas que han contado los culos que salen en la película? No sé qué harían si ven Anticristo. Pero no quiero hacer mucho caso a la discusión.
AC: ¿Crees que puede tener que ver con que en nuestro cine no haya tradición de filmar biopics?
JM: Habría que preguntarse por qué no nos interesa hacerlos. Quizá España sea un país que respeta demasiado a sus iconos, y es una pena porque, si lo piensas, este es un país poderoso: está en el final de un continente, abierto necesariamente a otros mundos y culturas. Pero no nos damos cuenta.
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Jordi Mollà