Humor inteligente
César González -
Madrid 01/02/2010Narrada desde dos planos diferentes, una tercera y una primera persona, “Una revolución pequeña” es una divertida e ingeniosa novela, satírica a más no poder y repleta de situaciones y personajes que no dejarán de sorprendernos página tras página.
Ámbito Cultural: En Una revolución pequeña nos encontramos de nuevo con algunos personajes que ya salían en anteriores novelas tuyas como Mala Suerte o El disparatado círculo de los pájaros borrachos. Nos referimos, por ejemplo, a la comisaria Sarita Lagos. ¿Qué es lo que te ha impulsado a recuperarlos?
Juan Aparicio-Belmonte: Al comenzar a escribir esta novela no había personajes repetidos. Había alguno que tenía caracteres similares, pero ninguno era igual. Sin embargo, según fui avanzando en la trama comenzaron a aparecer y a cobrar cada vez un mayor protagonismo. No fue así algo deliberado, sino más bien una exigencia de la propia novela. Además, me parecía que todavía tenía bastantes cosas que contar acerca de estos personajes y de cómo han ido cambiando con el paso del tiempo. De hecho, en Sarita Lagos, por ejemplo, podemos apreciar bastantes cambios en su forma de ser o actuar. Es el mismo personaje pero ha evolucionado.
Ámbito Cultural: También nos encontramos en esta novela con algunos elementos como la cárcel o el psicoanalista que tenían a su vez cierta importancia en tus otros libros…
Juan Aparicio-Belmonte: Una vez alguien me dijo que todas mis novelas acaban con alguien encarcelado y me pareció un horror porque hasta entonces yo no me había dado cuenta. Con lo cual he decidido que en el próximo libro nadie va a estar en la cárcel… al menos en las últimas páginas (risas). En cualquier caso, creo que cada escritor tiene sus obsesiones y que por mucho que lo intente no puede, incluso ni debe, librarse de ellas. En cuanto al psicoanalista, sucede un poco lo mismo, pero además intento romper de alguna manera con el respeto que se tiene hacia esa figura que escucha, observa y valora desde una acomodada silla de cuero. Quizá por esa razón, en esta novela decidí que el psicoanalista tenía que estar presente pero sin discurso o solo con un discurso vacío.
Ámbito Cultural: En El disparatado círculo de los pájaros borrachos destacaba por encima de todo la estructura tan ambiciosa sobre la que se organizaba la trama. Planteaba así una suerte de juego con el lector en el que había que ir reuniendo las piezas para componerlas después poco a poco. En Una revolución pequeña, aunque sigue estando presente ese juego, parece que has optado por una narración más lineal…
Juan Aparicio-Belmonte: Siempre presto atención a las estructuras y a los diferentes puntos de vista desde los que se puede contar una historia. Es algo que me divierte y que creo que enriquece el texto. Y es también algo que me empuja a seguir escribiendo. De todas maneras, sí es cierto que en esta nueva novela la construcción de estructuras singulares tiene menor relevancia que en El disparatado círculo… Me parece que cada texto lleva implícito su forma de contarlo. No tiene mucho sentido forzar una historia para que cuadre dentro de unos límites estrictos. Es todo lo contrario. Es la historia la que debe marcar el camino. Y Una revolución pequeña, simplemente, me parecía que no necesitaba una estructura tan compleja para contar lo que en realidad me interesaba.
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Juan Aparicio-Belmonte (Londres, 1971).Es autor de "Mala Suerte" (I Premio de Narrativa Caja Madrid y III premio Memorial Silverio Cañada),"López López" y de "El disparatado círculo de los pájaros borrachos" (XII Premio Lengua de Trapo de Novela). Su obra ha sido traducida al italiano y al francés. "Una revolución pequeña" es su cuarta novela.
Juan Aparicio-Belmonte. Foto: Eva Barrasa