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jueves, 02 de octubre de 2014 - 04:19

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Palabras desde el desierto

ENTREVISTADOR:Marta Agudo

24 de septiembre
Palabras desde el desierto

Vicente Luis Mora

Crítico literario y poeta. Autor de los libros “Texto refundido de la ley del sueño” (1999), “Novela de terror” (2003) o “Mester de cibervía” (2005).


“Un poemario que se pregunte sobre la desintegración no puede tener una forma sólida, unitaria ni clasicista”


ÁMBITO CULTURAL: Antes de entrar más en materia, ¿puedes explicar al lector cómo y cuándo surge este poemario?

VICENTE LUIS MORA: Surge cuando recibo por correo un libro en blanco, un pequeño librito editado por el Centro Cultural Generación del 27 de Málaga como homenaje a Pérez Estrada, para que cada escritor pudiera llenarlo. Cuando vi todas esas hermosas páginas blancas me di cuenta que era el lugar que había estado esperando para hablar sobre el desierto.

AC: Son muchos los artistas para quienes el "desierto" ha sido fecundo creativamente: desde Valente a U2... En Tiempo se lee la idea de las vidas sucesivas que constituyen ese lugar, su naturaleza de "palimpsesto" borgiano... ¿En qué crees tú que reside lo hipnótico de estos lugares?

VLM: Creo que hay varias razones; para mí son lo más humano y lo más inhumano al mismo tiempo. Parecen inhumanos por inhóspitos, por poco hospitalarios. Sin embargo, están humanizados, llenos de literatura y mitología: una extensión de arena fluctuante tiene tanto poder para el inconsciente como el mar. Si para el ser humano el mar es la imagen misma del inconsciente, el desierto es la imagen del yo interior consciente; así me lo parece después de haber leído infinidad de textos sobre el tema. Cuando uno va a al desierto en lo que más piensa es en sí mismo. Por eso es un símbolo muy poderoso.

AC: Un elemento fundamental en toda tu obra es su arquitectura, la nervadura que la recorre. ¿Puedes explicarme cómo concebiste la "construcción" (palabra clave en tu literatura) de Tiempo? Y, más en concreto, ¿de dónde surge ese deseo de intercalar poemas ordenados como prosas, prosas como versos, microrelatos, aforismos, poesía visual, etc.?

VLM: He intentado responder a eso en un texto en mi blog. Tiempo es el intento de reproducir la película "textovisual" que yo veía en mi mente cuando pensaba primero en el desierto y luego sobre el propio libro. Cuando se elabora un poemario sobre un objeto material (el desierto lo es) y se concluye el primer borrador, el libro escrito y aún en carne viva se convierte en otro objeto, que sustituye a aquél. La primera escritura es inconsciente, da sentido; la segunda es consciente, da forma. Mi intención era que ambos procesos quedasen reflejados para el lector en su heterogeneidad. El lector va a entender que cuando estaba escribiendo se me venían ideas, tonos, temas y formas muy distintas a la cabeza. Mi intención ha sido salvaguardarlas todas, no preferir ni preterir ninguna.

AC: Pese a lo proteico del libro, tengo la impresión de que persiste una voz, un "yo" que enuncia. ¿Es así o te parece que cada poema constituye tan de por sí una unidad que hay tantas voces como textos?

VLM: Bueno, una de las ideas de fondo del libro es la desaparición del yo en la nada, algo característico del desierto. Los viajeros que cuentan sus experiencias en el desierto suelen hablar de una especie de "disolución" con el entorno. A mí esa desaparición me parecía preciosa para explicar la desintegración del sujeto actual, convertido en una galaxia de impulsos, sensaciones y pensamientos fragmentarios. Hay una polifonía de voces, pero no creo que haya un yo, o si lo hay está en las últimas.

AC: A la gente que no haya leído tus libros anteriores o no haya consultado tu señero blog (http://vicenteluismora.bitacoras.com) puede extrañarle versos como: "Somos cadenas de ser, / bases de datos, / redes de moléculas, / rizomas caminando / sobre redes de partículas; / el mundo es física / y nosotros, química" (p.19). ¿Hasta qué punto entiendes que ciencia y poesía están imbricadas? Y, por cierto, ¿hasta qué extremo llevarías el último verso? ¿Somos meros recipientes de elementos químicos?

VLM: No creo que seamos sólo recipientes moleculares, pero a veces se nos olvida que lo somos. Muchas personas se quedaría sorprendidas si supiesen que nos parecemos al desierto químicamente, pero así es: los elementos preponderantes en ambos son casi los mismos, sólo se alteran algunas cantidades: en un desierto la proporción de silicatos o yeso será enorme, y es minúscula en nuestro cuerpo, donde sólo llegan aportados por el agua y los alimentos. Pero recordando estas cosas quiero expresar nuestra radical pertenencia a lo físico; el hecho de que si somos metafísicos es porque antes somos esencial materialidad. A veces nos ponemos estupendos hablando de "alma" o de "cuerpo", pero somos simplemente, como digo en algún momento del poemario, "fermiones y bosones ordenados", en una combinación de la que ha resultado una maravillosa inteligencia (bueno, no en todos los casos). Creo que eso debe provocarnos cierta humildad.

AC: Un factor común en tu poética es la búsqueda de lo interdisciplinar, ¿de la "transversalidad" de cualquier asunto? No obstante, ¿puedes confesarnos con qué género te sientes más a gusto a la hora de escribir? ¿Hay algún registro que consideres más propio para cada uno de ellos (lo más emocional para la poesía, etc.) o crees definitivamente en el cese de cualquier categoría?

VLM: Yo no creo ni en la genericidad ni en la transversalidad. Conforme pasa el tiempo me doy cuenta de que mi impulso es la totalidad. Es decir, no aspiro a una parte de la realidad, ni a una forma, pero tampoco a líneas transversales entre esas partes o formas: tras mucho pensarlo, creo que me interesa contarlo todo, para lo cual voy por partes, transversal y globalmente. Ya he pasado del texto al texto y la imagen. Camino hacia un género total donde la propia idea de género ya no tenga mucho sentido.

AC: En relación con lo anterior, ¿qué grado concedes a la intertextualidad en tu obra: ¿puede tu ensayo "explicar" tu poesía y viceversa? Y algo más, ¿qué valor distintivo detenta la poesía-palabra poética en ese "todo" que buscas?

VLM: Creo que esa es una pregunta para los posibles críticos de mi obra, no sé hasta qué punto una de mis obras puede explicar a las demás. Cada una ilumina segmentos diferentes del todo. Pero en ese marco, la palabra poética debiera ser una forma de ahondamiento, una pala, una excavadora de sentido. Si pensamos en la obra total como un cerebro, el ensayo debería señalar los nodos de unión de los conceptos, la narrativa establecer las sinapsis entre esos nodos neuronales, y la poesía sería el fluido de lenguaje que circula por las neuronas y las hace pensar, preguntarse y responderse, en colaboración con las demás. Filósofos y antropólogos apuntan a que hay nexos entre el pensamiento y lo verbal; incluso aunque veamos inconscientemente imágenes en nuestra mente, acabamos cayendo en la tentación de explicárnoslas a nosotros mismos (y a los demás mediante la obra), y ahí aparece el lenguaje, como vehículo de significación.

AC: Es llamativo el diseño textual de tu libro: una mezcla constante de horizontalidades con los versos breves, puramente verticales. ¿Podría responder a dos formas de entender la vida ("La angustia / vertical / de la existencia / en grupo: / estos granos de arena, / estos millones iguales, / todos nosotros."), es decir, lo personal y lo colectivo? ¿Podría responder al deseo de reproducir los infinitos meandros, subidas y bajadas, pasos hacia delante o en diagonal que constituyen una obra-pensamiento en marcha?...

VLM: Esa es una parte de la idea, la otra era una iniciativa de explorar nuevos metros poéticos. Llevaba muchos años escribiendo endecasílabos y en la actualidad (Tiempo es el primer ejemplo) estoy buscando otros sonidos y otras formas expresivas. Como bien dices, la misma forma poética no puede expresarlo todo. Y además Tiempo me imponía nuevos desafíos. Un poemario que se pregunte sobre la desintegración no puede tener una forma sólida, unitaria ni clasicista; tiene que estar también formalmente al borde de la desintegración. No rozar el silencio, sino el crujido.

AC: Como uno de los críticos más certeros que tiene la poesía española de hoy, y desde la distancia de estar en la otra orilla (Alburquerque), tengo que cerrar con la pregunta obligada de cómo valoras la poesía actual que se hace en España y en qué lugar del mapa insertarías la tuya.

VLM: La poesía española está pasando por un gran momento: muchas y muy distintas tendencias comparten un espacio cada vez mayor, con nombres muy valiosos. Cada vez hay menos normalización uniformadora, y aparecen nombres jóvenes que traen propuestas originales, intentando fundar su propia tradición mediante el sampleado de cualesquiera referencia imaginable, desde la poesía del Siglo de Oro a la ciencia y los videojuegos. Seguimos teniendo un problema crítico, porque a pesar de que la diversidad de la práctica ha crecido, las lecturas sobre la misma siguen siendo escasas y detentadas por los mismos nombres que hace 15 años. Los críticos nuevos hemos tenido que fundar un espacio en Internet, lo cual no es malo, pero quizá es insuficiente.Eso sí, soy incapaz de juzgar mi obra entre los demás; no tengo distancia. Es un trabajo para otros.

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