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martes, 29 de julio de 2014 - 04:33

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Entrevista con el autor de 'El hijo ausente'

“El arte es inútil como arma contra la barbarie.”

ENTREVISTADOR:César González Álvaro / Rubén Sáez - Hotel Kafka

Madrid 13 de febrero
Entrevista con el autor de 'El hijo ausente'

Miguel Tomás-Valiente

(Valencia, 1963) vivió en Salamanca hasta los diecisiete años y en la actualidad reside en Madrid. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y en Filología Inglesa por la de Valencia. El hijo ausente es su primera novela.


“Cuando uno es una persona civilizada, cuerda y racional hace lo que sea por no dejarse llevar por el deseo de venganza”


“El silencio cómplice y el mirar para otro lado son actitudes indignas y vergonzantes"


Ámbito Cultural: ¿Por qué decidió escribir esta historia? ¿Cuánto hay de exorcismo personal, de necesario ajuste de cuentas?

Miguel Tomás-Valiente: Para mí escribir es algo necesario, una opción única; no es una decisión premeditada. Lo que sucede más bien es que uno siente la necesidad de decirse, de exponerse, de salirse de dentro de sí mismo y no sabe hacerlo más que disfrazándolo en una trama, con personajes, una estructura… Yeso es la novela. Necesitaba expresar lo que esta historia cuenta.

 

AC: Al leer su libro, uno se pregunta inmediatamente por qué apenas existen obras de escritores vascos que aborden lo que ocurre en su tierra. Hay ejemplos valientes, como el de Fernando Aramburu, pero ciertamente no son demasiados...

 

M T-V:Para mí es un placer reconocer el valor personal y la valía literaria de escritores como Guerra Garrido o Fernando Aramburu. Yo creo que la valentía es casi una obligación para el hombre: no se puede vivir arrugado y acobardado. Pero, desde luego, que haya pocos escritores vascos que, como dices en la pregunta, "aborden lo que ocurre en su tierra" no quiere decir que sean cobardes.

 

AC: Leemos: "La paz es deseable, la justicia imprescindible". De hecho, la necesidad de justicia es el eje central de la novela. ¿Cree que existen todavía motivos para la esperanza?

 

M.T-V:La justicia es necesaria para la construcción de las sociedades humanas. Sin duda, es la base de la civilización. Es evidente -basta haber leído a Shakespeare- que en el ser humano existe la maldad: hay envidia, soberbia, egoísmo, conveniencias, ambición, desvergüenza, celos, venganza, traición, etc., etc.; hay muchas personas que actúan guiadas por su propio interés, por su ambición, por complejos de inferioridad, por insatisfacciones o porque creen en ideologías simples que les permiten no pensar… y hay también quienes matan, violan, torturan en nombre de patrias, razas y religiones. Hay gente con un ansia de poder incontenible, tiranos endiosados, sicarios, mentirosos, mercenarios, gentes sin principios. Amorales. Para defenderse de estos individuos la civilización creó el Derecho, la Ley y la escribió para que todos la supieran y no sufriera manipulaciones. Pero las leyes no están en la Naturaleza, no crecen en los árboles ni se pescan en los ríos; las hacen y las administran los hombres y la historia de la Humanidad está plagada de casos en los quela ley y su administración han estado y están al servicio de la injusticia. En cierto modo, lo que ocurre es algo similar a lo que sucede en San Manuel Bueno, mártir.El protagonista no cree en Dios, pero actúa como si creyera por generosidad, por aliviar el dolor a sus feligreses. Es un poco contradictorio pero, aunque yo opino que la injusticia jamás desaparecerá de la Tierra y, por tanto, no hay motivos de esperanza para creer que algún día el mundo será justo, hay que actuar como si los hubiera. Hay que perseguir incansablemente la justicia.

 

AC: Uno de los personajes del libro dice: "Nuestro siglo tendrá que lamentar más el silencio de los bondadosos que los crímenes de los perversos". Es una cita de Martin Luther King y una apelación al lector. En realidad, al recurrir a la literatura epistolar como eje del libro, parece querer acercarse al oído del lector, susurrarle de cerca para que reaccione.

 

M T-V: Esta frase la cita un personaje que piensa que si algo es injusto, aunque sea beneficioso (es decir, si es inadmisible aunque sea conveniente) hay que rechazarlo. El silencio cómplice y el mirar para otro lado son actitudes indignas y vergonzantes, pero yo nunca le susurraría al oído para que reaccione a nadie que adopte estas actitudes.

 

AC: Plantea una paradoja fundamental, la del deseo de venganza enfrentado a su rechazo radical. ¿Cómo podemos superar esta dicotomía?

 

M T-V: Con mucha dificultad. El odio es un sentimiento muy potente. Pero cuando uno es una persona civilizada, cuerda y racional hace lo que sea por no dejarse llevar por el deseo de venganza.

 

AC: Y el arte, ¿qué papel juega en todo esto? ¿Puede ayudarnos en la batalla contra el sinsentido y la barbarie?

 

M T-V: En mi opinión, el arte es inútil como arma contra la barbarie. Entre otras cosas, porque no es un arma. No tiene repercusiones sociales; no puede tenerlas porque no es su misión. Es cierto que el arte educa la sensibilidad del individuo y cabe suponer que influye en los que se acercan a la obra de arte, les hace reflexionar, emocionarse, reírse, interesarse por otras películas, tragedias, novelas, pinturas, músicas… Enriquece la vida de quien disfruta conél y contribuye a su felicidad, que no es poco.

 

AC: La novela empieza con el recuerdo de un atentado con coche-bomba, aunque también aparece el incendio provocado de una librería. No todo el mundo sabe que se trata de algo verídico, que existen casos como el de la Librería Lagun que han sufrido el ataque de todos los fascismos sucesivos de este país, el de Franco pero también el de ETA.

 

M T-V: Yo creo que el caso de la librería Lagun de San Sebastián es bastante conocido. De todas maneras, yo no ideé el episodio de la kale borroka pensando en el caso de la librería de María Teresa Castells. Pero si tu pregunta pretende que comente la comparación entre el fascismo de Franco y el de los ultranacionalistas vascos, estoy completamente de acuerdo contigo. De hecho, el padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, es demencial. El juez protagonista de la novela, en un determinado momento, compara el nacionalismo vasco con el nazismo.

 

AC: Sabemos que amigos como Julio Llamazares o Rafael Reig le han acompañado a lo largo de proceso de escritura. ¿Qué consejos le dieron?

 

M T-V: Hombre, yo soy pesado, pero no tanto como para pedirles a mis amigos que me sigan todo el proceso de escritura de una novela. A Rafael le enseñé una versión bastante primitiva de la novela y me hizo correcciones y comentarios que me fueronmuy útiles sobre el tono general de la novela, sobre algunos personajes y algunos episodios que le parecía que entorpecían, que molestaban y que era mejor retocar. La mayoría de ellos los suprimí. Julio leyó una versión casi definitiva -que yo creía que era ya la definitiva- y me comentó cosas sobre la estructura y sobre el papel del hijo del protagonista, en el sentido deque le diera más relevancia a ese personaje. Además, Julio es el padrino de la criatura porque es quien le dio el título. Creo que luego la han leído ambos ya después de publicada. Pero, no te creas, ellos plantean todos los problemas que ven, pero no te dan las soluciones…

De todas maneras ya que preguntas por los que me han ayudado, no sería justo olvidar a otros amigos -unos escritores y otros no- que me aconsejaron y me sugirieron mejoras que necesitaba El hijo ausente: José Hamad, Chavi Azpeitia (que es el editor), Javier Krahe, Pepe Pardo, Manuel Urí, José Manuel Carrera y especialmente Eva Marín, que me ayudó mucho en la parte técnico-jurídica.

Por supuesto ha sido un lujo contar con su participación y, como me conocen bien, saben que yo no olvido y les estoy muy agradecido.

 

AC: ¿Cuáles son sus referentes literarios?

 

M T-V: Pues no sé… Si por "referentes" entendemos a los escritores a los que me gustaría parecerme, son de lo más dispares según épocas de mi vida. Dostoievsky, Cortázar, Ítalo Calvino, Truman Capote, Borges, Tobias Wolff, Luis Landero… Por supuesto, también los clásicos: ¿a quién no le gustaría poder decir que es el autor deHamlet, de Romeo y Julieta o de Ricardo III? Y, como todo el mundo, tengo mis novelas preferidas (El túnel;Crimen y castigo; A sangre fría; Fortunata y Jacinta; Tiempo de silencio…)

Si por "referentes" literarios entendemos a los escritores que uno toma como modelo, a los que uno imita para intentar escribir como ellos, no los hay. Si alguien halla semejanzas entre lo que yo escribo y otros autores, las habrá, pero si las hay, yo no soy consciente.

 

AC: ¿Está trabajando en algún otro proyecto? ¿Puede adelantarnos algo?

 

M T-V: Tengo algunas cosas entre manos: un trabajo con Octavio Colis y Javier Krahe, una edición con estudio introductorio y notas y una novela. Lo único que voy a adelantar de la novela es que no tiene nada que ver con terrorismos ni violencia ni nada de eso.

 

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