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"Polanco, El señor de El País"

ENTREVISTADOR:Ramón Martínez

04 de julio
"Polanco, El señor de El País"

Enrique González Duro

(Jaén). Considerado uno de los siquiatras más importantes de España, es colaborador habitual de diferentes medios de comunicación. Ha escrito libros, artículos y docenas de comunicaciones. Entre sus obras destacan "Franco, una biografía psicológica", "Historia de la locura en España" y "Biografía interior de Juan Ramón Jiménez".


"Yo creo que Jesús Polanco también fue esclavo de su personaje. Es decir, cuando el personaje es muy importante y sobre todo tiene mucho poder, mucha influencia, creo que se come a la persona".


 

Ya se sabe que el poder tiene un magnetismo sólo comparable al del dinero. Pocos personajes en la reciente historia de España han acumulado tanto de ambos como Jesús Polanco, al frente del grupo Prisa hasta el día de su muerte en 2007. El psiquiatra Enrique González Duro acaba de publicar Polanco, el señor de El País (Ediciones Península), una biografía de uno de los hombres más poderosos de España, sino el que más, durante las últimas tres décadas. Un libro en el que su autor maneja tres planos: la biografía de un hombre "gris pero ambicioso", los avatares del periódico El País, y la evolución política de España desde los últimos días del franquismo hasta la muerte del propio Polanco. González Duro ha recibido a Ámbito Cultural para hablar de todos estos hilos con los que ha trenzado su último libro.

Ámbito Cultural: Circula por Internet una frase que se atribuye a Jesús Polanco: "No hay cojones de no darme a mí un canal de televisión". ¿Refleja de algún modo esta frase quién fue Jesús Polanco?

Enrique González Duro: Yo no sé si la dijo, aparte de que es una anécdota, pero sí, creo que hubo un tiempo en que Polanco se creyó que era una persona importantísima, a quien lo único que le faltó fue haber influido más en el rey, cosa que intentó en los últimos tiempos. Quería ser un consejero áulico de la corona. Porque no hay que olvidarlo, El País es un periódico monárquico clarísimamente desde el principio. No nos dimos cuenta cuando lo leíamos, cuando salió, por la avidez que teníamos de informaciones nuevas, no tan sesgadas, como las de la prensa que se editaba hasta entonces.

A.C.: Usted define a Polanco como un personaje gris y opaco. ¿Cómo se investiga a un hombre así? ¿Cómo se accede a un entorno conformado por gente fiel y muy leal a su persona?

E.G.D.: Yo publiqué hace tiempo una biografía de Franco e iba siguiendo la pista del personaje, que era inaudito. Y me pasó una cosa curiosa: que la persona era perfectamente identificable en su infancia, en su adolescencia, en su familia, en su mundo juvenil… Hasta la Guerra Civil y su victoria absoluta. A partir de ahí se convierte en un personaje y le pierdo la pista. Era esclavo de su propio personaje. Yo creo que Jesús Polanco también fue esclavo de su personaje. Es decir, cuando el personaje es muy importante y sobre todo tiene mucho poder, mucha influencia, creo que se come a la persona. Esto es lo que he notado, y en lo que me he fijado de este personaje, es en cuál era su poder real, hasta dónde quería llegar, hasta dónde llegó más o menos y de qué manera determinó una época tan delicada, ya tan problemática, tan conflictiva, como fue el paso de una dictadura a una democracia.

A.C.:¿Se puede explicar la historia de España de las últimas cuatro décadas sin poner el foco sobre Polanco? O preguntado de otro modo: ¿cómo hubiera sido la España de la transición y de las últimas décadas sin la figura de Polanco?

E.G.D.: Eso es imposible de saber, es mera especulación. Ahora, jugando a ese juego, que puede ser interesante, yo diría que, quién sabe, a lo mejor Suárez no hubiera dimitido. A lo mejor Suárez, que se sentía legitimado democráticamente, porque ya no era un presidente nombrado a dedo, sino elegido democráticamente en unas elecciones generales, que se distanció del rey a partir de ahí, si no hubiera tenido un enemigo tan poderoso como era El País a lo mejor no hubiese dimitido. Las cosas peores, las más tremendas que se han dicho de Adolfo Suárez las dijo El País. Y El País era tan influyente que incluso destruyó su partido, por eso, y partiendo de la base de que esto es una especulación, cabe la posibilidad de que hubiese seguido gobernando, y creo que España hubiera salido ganando. Sinceramente creo que sí.

A.C.: ¿Por qué?

E.G.D.: Porque tenía menos vínculos con la monarquía que otros, y eso hubiera equilibrado la situación. ¿Qué hubiera pasado de Suárez gobernando sin la rémora de ser un hombre puesto a dedo? Yo creo que desde una perspectiva histórica, el mejor presidente de la democracia que hemos tenido, con gran diferencia, ha sido Adolfo Suárez. A pesar de su pasado franquista y a pesar de todo. ¿Qué hubiera hecho si no hubiese dependido del rey? No hay que olvidar que el golpe de Estado se da el 23 de febrero del 1981, pocos días después de la dimisión de Adolfo Suárez, y que uno de los motivos de su dimisión fue que se oponía a que el general Armada, que estaba desterrado, o trasladado, o alejado por Suárez en los Pirineos, en Lérida concretamente, por insistencia del rey se lo trajo. Y Suárez no aceptó que el rey se lo impusiera porque pensaba que era un golpista, como lo fue. La cosa tiene su importancia.

A.C.: Usted asegura que a partir de 1984, Polanco se convierte en un magnate de la prensa. ¿Cómo influye algo así en la ideología del grupo y hasta qué punto condiciona su intervencionismo?

E.G.D.: Creo que el problema ideológico de un grupo multimedia, o de un grupo multiforme, que toca muchos palos, es que tiene que hacer una política que no es la propia política del periódico, sino la política de Sogecable. Y a Sogecable, a lo mejor le interesaba otra historia. Sogecable es la muerte de El País, de Polanco, la muerte en el sentido de la expansión. Aparente Polanco le ganó el pulso a Aznar de las plataformas digitales pero se endeudó de una manera que no pudo levantar. Sogecable se hundió y tiró para abajo todo, de manera que incluso un hombre tan inteligente como él se equivocó con Sogecable y condicionó ideológicamente al periódico. El periódico hizo una cosa tan disparatada desde el punto de vista de una prensa más o menos objetiva como hacer una campaña mundial contra un juez (Gómez de Liaño). Puso todo un medio de comunicación que estaba totalmente prestigiado en todo el mundo al servicio de sus intereses particulares. Polanco no respondió dando la cara y sometiéndose a un juicio que podía haber ganado o perdido, aunque en cualquier caso no iba a ir a la cárcel. En su lugar movilizó y puso todo el periódico y toda su influencia contra un juez, el cual acabó obteniendo la razón del Tribunal de Estrasburgo.

A.C.:Explica usted que El País y Polanco no tuvieron ningún empacho en respaldar siempre al PSOE, fundamentalmente durante el felipismo. ¿Hasta qué punto se retroalimentan o se retroalimentaron el PSOE y el Grupo Prisa?

E.G.D.: Este es un aspecto muy interesante. ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? ¿Quién influyó antes; el PSOE, y concretamente Felipe González en Polanco o Polanco en Felipe González? Yo creo que hubo una mutua interacción, quizá no al cincuenta por ciento. Hay muchas preguntas que no se podrán resolver fácilmente porque quienes las pueden responder no van a hablar. Porque aquí tenemos un concepto de la lealtad muy curioso. "Yo no hablo porque soy leal". No, tú tienes que hablar porque eres una figura histórica y te debes a la historia de España. Por ejemplo, ¿por qué el PSOE, que era un partido republicano, se hace monárquico en la práctica? Incluso todavía se define como republicano, sin embargo su práctica es absolutamente monárquica. ¿Quién influyó en eso? Evidentemente, Polanco. Nadie era monárquico en el PSOE hasta que llegó Felipe. ¿Y por qué se hizo monárquico Felipe? Porque se ganaba el apoyo de El País. Felipe González protagonizó un psicodrama al renunciar espectacularmente al marxismo y luego dimitir para dar un golpe de efecto. ¿Quién marcó esa línea ideológica? ¿Los ideólogos del partido? ¿Quiénes? Porque los ideólogos se quedaron hechos unos zorros. Desaparecieron. Los que habían escrito alguna teoría, poca, como Francisco Bustelo, quedaron masacrados por ese partido. Lo que marcó la pauta fue: muchacho, si quieres ganar tienes que adjurar del marxismo. Felipe González era influenciable, ¿y por qué no por Polanco?

A.C.: ¿Un poder como el que tuvo Polanco se consigue respetando escrupulosamente la ley? O dicho de otra manera: ¿A cuánta gente tuvo que quitarse del camino?

E.G.D.: Yo creo que Polanco utilizaba más la amenaza. El ejemplo más claro fue el de Gómez de Liaño, que era un inocente, en definitiva, era un ingenuo, como demuestra que se enfrentarse a todo un poder tan tremendo sin el apoyo de prácticamente nadie, un poco de El Mundo, pero tampoco era un apoyo muy eficaz. Polanco lo que hacía era premiar a lo que compraba. Tenía una política distinta, la de tener contenta a la gente que le hacía favores. ¿Y en cuanto si hizo cosas irregulares? Hombre, su estilo no era cortar cabezas, era premiar a los buenos, y a los que no le hacían el juego condenarlos al ostracismo. No le interesaba tener enemigos.

A.C.: Usted asegura dice que si España es monárquica es porque Polanco quiso.

E.G.D.: En España, creo que la monarquía estaba totalmente desprestigiada, incluso por los propios franquistas. Franco era enemigo de la monarquía. Los falangistas no eran monárquicos, los de pura cepa. Franco tampoco. Franco incluso criticaba mucho a los Borbones, porque les achacaba el advenimiento de la República por su mal hacer. Entonces, ¿por qué este país se hace monárquico de la noche a la mañana? Evidentemente porque los partidos lo consienten. Nadie quiere cambiar. Y se trata de un rey continuista, no olvidemos que no nombra a Suárez hasta el mes de julio del 1976, es decir, siete u ocho meses después. ¿Quién contribuyó ello? El ABC no, que estaba desprestigiado por su posicionamiento anterior con el franquismo. El ABC era monárquico. Fue un nuevo periódico que además se presenta como laico, democrático, abierto, que da cancha y voz a la gente de izquierda. Voz, no la línea editorial, que eso es otra cosa diferente. El nuevo monarquismo lo representaba El País. Y aunque estoy jugando de nuevo, creo que sí influyo mucho en que la monarquía se consolidara. Una monarquía de origen franquista, por tanto con un origen no legítimo. Eso no lo digo yo solo, lo decía el propio padre del rey, don Juan de Borbón.

A.C.: ¿La Transición fue, como se suele afirmar, modélica?

E.G.D.: Creo que la Transición tuvo un coste demasiado alto. Puedo admitir que quizás, dada la situación, fuese el único posible. Lo podría aceptar como mal menor, pero como modelo en absoluto. Un modelo que tuvo un costo para generaciones de españoles que fue olvidarse de la memoria de cuarenta años es muy grave para un país moderno. Que tenga que olvidar el pasado y, lo que es más indignante, que tenga que haber 130.000 españoles en las cunetas, francamente, en un país democrático es impresentable. A mí me parece que el coste que se ha pagado ha sido demasiado alto.

A.C.: En el capítulo acerca de referéndum de la OTAN da la impresión que la opinión pública es excesivamente manipulable. ¿Qué responsabilidad tuvo El País en el "sí" final?

E.G.D.: El mérito ahí hay que dárselo a Felipe González, al que Vázquez Montalbán llamó el locutor interino de TVE, que era la única. Estaba allí todos los días. Y con la ayuda de El País, que fue de chiste casi, que se decía neutral y que estaba interesado en dar información a los lectores, y por lo tanto resaltaban, decían, las ventajas del SÍ y del NO. Yo a partir de entonces dejé de leer los editoriales de El País, me parecían una tomadura de pelo descarada. ¿Cómo nadie se dio cuenta de eso?

A.C.: El primer director de El País, Juan Luis Cebrián, ocupa lógicamente buena parte de las páginas de su libro. ¿Por qué a Cebrián, supuestamente un periodista de raza, válido, se le condena a las galeras de los puestos administrativos?

E.G.D.: El dinero es importante, supongo que le supuso unos ingresos muy superiores. Pero llevas razón. Juan Luis Cebrián, con todos sus defectos, fue el factor clave del periódico, él fue quien creó el periódico. Fue quien seleccionó a los periodistas, a los colaboradores… Era un hombre que tenía una preparación y muchas ganas de trabajar. El problema es que este personaje se convierte en un empresario y empieza a teorizar y a escribir libros absolutamente impublicables en los que defiende la influencia del periódico y lo que ellos están haciendo. Como teorizando. Cuando se habla de un cuarto poder hablamos de una aberración. Hay tres poderes nada más en una democracia. Sí, existe la libertad de prensa, pero no la conviertas en un poder. Y él teoriza sobre ese poder de la prensa, representada por él. Lo que pasó es que Polanco se dio cuenta de que la gente que leía El País veía en la mancheta el nombre del director y creían que el dueño de El País es Cebrián. Y Cebrían podría ser el responsable del periódico pero el que mandaba ahí era Polanco. Por eso se lo quita del medio y lo pone a su derecha para que no se desmande. Y a partir de ahí nunca vuelve a aparecer en la mancheta el nombre del director.

A.C.: Aunque Aranguren, en 1983, habla de la pérdida de los valores iniciáticos de El País, gran parte del prestigio del diario se fundamentó abrir sus páginas a todas las ideologías.

E.G.D.: Polanco no era un franquista de tomo y lomo que desconfiara de la democracia o que creyese que los españoles no servían para la democracia, como se decía en la época de Franco. Se dio cuenta de que sí servían, y más para la democracia que tenemos. Se sirvió de la democracia para prestigiarse. ¿Cómo? Haciendo un diario que, decía él en la publicidad,era virgen y no culpable porque era joven, sin pasado. Él tuvo la cosa de abrir y darle la palabra, relativamente, no del todo, a intelectuales del país que venían de un franquismo en el que lo habían pasado muy mal, algunos venían de la cárcel o el exilio. En la época de Franco era muy difícil la vida para los intelectuales a no ser que fueras un intelectual franquista, lo cual es una contradicción in terminis. De pronto los intelectuales se encontraron las puertas abiertas de un periódico nuevo, moderno, asombroso… Cuando muere Polanco El País dedicano sé cuantas páginas a con unas hagiografías que te quedas pasmado. Vargas Llosa, Saramago, García Márquez… Escriben unos panegíricos en los que no saben qué resaltar. Es sólo agradecimiento porque les dio entrada en sus páginas, aunque hay antedecentes de veto a algunos de ellos. Los intelectuales le dieron muchos prestigio a El País, pero no olvidemos que eso fue una evolución. Los primeros intelectuales en sus páginas eran Fraga Iribarne, Ricardo de la Cierva, Emilio Romero… franquistas puros y duros.

A.C.: Usted habla con ironía acerca del futuro de El País.

E.G.D.: La ironía permite el lujo de decir cosas que no podrías decir en serio. ¿El futuro de El País? No soy adivino, pero el camino que ha emprendido es hacia la autoestruccción. Me refiero al grupo Prisa, no a El País. La televisión es lo más grotesco. Que le venda la Cuatro a Telecinco… ¿Ese es el futuro de Prisa? Creo que intenta el grupo de Cebrián salvar El País aislándolo del resto del grupo.

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Polanco, El Señor de El País

  • Autor: Enrique González Duro
  • Editorial: Península
  • Fecha de publicación: 05/2011
  • Número de páginas: 352
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