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sábado, 29 de agosto de 2015 - 05:00

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Humor, píxeles y postpoesía

Entrevista a Agustín Fernández Mallo

ENTREVISTADOR:Marta Agudo - Hotel Kafka

23 de abril
Humor, píxeles y postpoesía

Agustín Fdez. Mallo


"La poesía debe abrir fracturas en el discurso simbólico cotidiano, y eso sólo lo puede hacer si es audaz y dialoga con su tiempo"


"Con la caída de las grandes utopías, ya no podemos ponernos muy serios con nada y, si lo hacemos, siempre quedamos un poco ridículos"


Carne de píxel, es el último libro de poesía publicado por Fernández Mallo, creador e impulsor de la «Poesía Postpoética», un libro que desde su mismo título, expresa y desarrolla una paradoja fundamental de la época de la hipercomunicación: el píxel se ha constituido en vía de acceso privilegiada a lo carnal, en el origen de su imagen, pero el píxel es en su origen una cifra, una no-imagen, un elemento irremediablemente «vacío».

Marta AgudoLo primero, enhorabuena por el premio Ciudad de Burgos, publicado en la editorial DVD, con Carne de Píxel. Esta publicación supone recuperar uno de tus primeros libros en el que se apuntaban ya las claves de tu presente estilo. Que nadie se piense que tu meteórica carrera no viene avalada por un trabajo de años...
Agustín Fdez. MalloMuchas gracias, Carne de Píxel es mi tercer libro y lo escribí allá por el 2002. Lo escribí en muy poco tiempo, no más de dos semanas, lo vomité literalmente, como siempre; por eso me gusta cuando me preguntan sobre tal o cual texto, porque yo mismo lo voy descubriendo a medida que las preguntas avanzan.
Marta AgudoEn él se observan ya futuras claves de tu obra como la importancia del amor frente a la realidad no firme, frente a esa pantalla de pantallas sucesivas.
Agustín Fdez. MalloEs que creo que lo único que nos compone es amor y soledad, a veces van juntos, a veces separados, a veces incluso parece que sean lo mismo. Ello no implica que yo no sea optimista, creo que hay que aceptar lo que hay y en función de ese telón de fondo "construir". No quiero permitirme el lujo de dejarme llevar por la apatía o la tristeza y no escribir/crear. La escritura me salva, como ver la tele me salva, esa pantalla de pantallas sucesivas de las que hablas no me parecen virtuales, sino muy firmes. O sí, vale, serán virtuales, pero es que toda cultura (me refiero a forma de vida de una comunidad, o a cultura como ilustración) es ya una virtualidad, algo no natural. Escribir: trampas, pequeños sustos que nos damos para no pensar en el susto por antonomasia que es la muerte. Como decía Vila-Matas, "soy optimista, pero todo acaba mal".
Marta AgudoEn un momento del libro hablas del "ADN postpoético". Sé que estás harto de explicar el concepto de "postpoética" pero se trata de algo fundamental para explicar tus libros. Además, frente a la escasez de poetas que presenten una teoría propia es interesante tu aportación.
Agustín Fdez. MalloBueno, es algo muy simple o muy complejo, depende. Básicamente se trata de que la poesía debería deconstruir su discurso, como han hecho ya todas las artes, para reelaborarlo. Admitir cualquier influencia de la sociedad contemporánea (ciencias, publicidad, economía, cocina, cómic, lo que quieras). Nadie lee poesía, pero los museos están llenos, por algo será. No quiero decir con esto que haya que banalizarla, ni mucho menos, sino articular metáforas que estén en el pulso de nuestro tiempo, sean estas más o menos complejas. Hay que investigar, no apoltronarse en metáforas que ya no dicen nada. Decía Niestzsche que toda palabra es metáfora de otra, sólo que está tan gastada que ya no lo recordamos. Pues eso. La poesía debe abrir fracturas en el discurso simbólico cotidiano, y eso sólo lo puede hacer si es audaz y dialoga con su tiempo. De lo contrario, nos pasará lo que ya pasa, que los poetas somos más prescindibles para nuestro tiempo que el fútbol o una colección de cromos.
Marta AgudoAbrir la poesía a los códigos de barras, al Señor Chinarro...
Agustín Fdez. MalloSí, volvemos a lo de antes. En cada cosa hay algo que merece la pena, hasta en los correos Spam. Algo que he repetido ahora mucho, con la publicación de Nocilla Experience, es que me interesa la basura, el Spam, el error, lo que no usamos, ya que se puede convertir en materia poética si uno ese día, como decía Joan Brossa, está en estado de gracia. 
Marta AgudoCon el tiempo has ido acentuando un elemento del que carece Carne de Píxel: el sentido del humor, quizá excepto cuando escribes que "sin que lo supieras, de cada hotel de Nápoles me llevaba papel higiénico, una muestra, digamos, para al regresar escanearlo y ver manar en la pantalla del PC el azar ordenado en un surtido de puntos negros sobre blanco, mapa de píxeles en los que leer una cifra, un vacío que siendo profano en cierto modo es sagrado". En cambio, con el tiempo el humor se ha convertido en un sello de tu poesía, a pesar de que tú no lo vivas así. ¿Qué grado de boutade o seriedad hay, por ejemplo, en el uso del término "Nocilla" o cuando abres un libro con el "lema" de los payasos de la tele?
Agustín Fdez. MalloBoutade, nada. Pero me interesa desde siempre el humor. En mi primer libro, Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus, hay mucho humor. Es más, creo que en el siglo veintiuno no es posible hacer una obra de arte, en la disciplina que sea, que no tenga ningún rasgo humorístico. Con la caída de las grandes utopías, ya no podemos ponernos muy serios con nada y, si lo hacemos, siempre quedamos un poco ridículos, afectados, con una sensación de darnos demasiada importancia en un mundo en el que sabemos que no hay verdad absoluta posible. Y ahí entra lo humorístico, es decir, la capacidad de una obra para autoparodiarse. Si falta eso, creo que a fecha de hoy será una obra fallida. Cuando hablo de humor lo hago en en el sentido duchampiano y hasta dadaísta si quieres, absurdo, que es el más inteligente. No hablo del humor de Los Morancos, claro está, aunque con Los Morancos un poeta de verdad podría hacer un poemario como la copa de un pino. 
Marta AgudoEsta incorporación de lo cotidiano junto con las referencias cultas a que apelas en este libro: Canetti, San Juan de la Cruz, Valente, ¿responde a la equivalencia de todas las realidades o a una postura ante la realidad?
Agustín Fdez. MalloCreo que has dicho una frase clave para mí: la equivalencia de todas las realidades. El otro día estaba con Eloy Fdez. Porta, (dicho sea de paso, uno de los teóricos que creo que cambiarán el paradigma de la crítica), y ambos coincidíamos en que la literatura natural para nosotros y para ya mucha gente es la transversal, es decir, la que atraviesa la baja y alta cultura sin reparar en jerarquía. Son los modelos horizontales o rizomáticos frente al clásico modelo vertical o arbóreo. Tú lo has dicho: la equivalencia de todas las realidades; además, me gusta que uses el plural ya que realidades hay muchas. 
Marta AgudoComo podrá observar el lector, en Carne de Píxel abundan las enumeraciones, el conglomerado de imágenes. ¿A qué responde este recurso, a la búsqueda de puntos en los que fijar la realidad, a la neuralgia de tu universo?
Agustín Fdez. MalloPues no lo sé. Supongo que la enumeración nos salva del caos, o del aparente caos. Siempre me he preguntado por qué los humanos clasificamos tanto, categorizamos, separamos, ordenamos. Había una frase, creo que en Martín Fierro, que decía que Dios creó el uno, la unidad, y que el resto ya es cosa de los humanos. Siempre me ha parecido muy misterioso que para las matemáticas existan infinitos números naturales. Hay un cuento de Borges, El Informe de Brodie, en el que hay una tribu que sólo sabe contar hasta tres. Cuentan: uno, dos, tres, infinito. ¿No es genial que el infinito comience ahí, que se nos salve de él a la vuelta de la esquina, en tu cuarto dedo de la mano derecha?
Marta AgudoResulta llamativo el uso constante de corchetes en Carne de píxel, que supongo responden al deseo de expresar esas realidades y tiempos que se superponen a la vivencia de un momento. ¿Si no existe presente, el pasado es una ficción, qué nos queda?
Agustín Fdez. MalloBueno, es que yo creo que sí existe el presente. Es más, creo que es lo único que existe. Hasta cuando recordamos estamos actualizando el presente, ya que lo hacemos desde el ahora, pues se trata de una re-construcción actual, en otro contexto. Por eso quizá me interesa tanto el haiku, porque es puro presente, como una ecuación matemática, que describe, por definición, algo que no tiene tiempo verbal: ni pasado ni futuro, sólo presente.
Marta Agudo¿Por qué interrumpes el discurso de manera continua insertando definiciones sobre el universo?
Agustín Fdez. MalloSon una metáfora de lo que el yo poético va describiendo a lo largo del libro. Me parecía perfecto, estimulante, emocionante. Es asombrosa la capacidad de las ciencias para crear metáforas.
Marta AgudoDefiniciones también como la de un "mar espeso", "carnoso: al borde de cualquier forma", o la imagen de una "ciudad" que va inventando sus propios "límites".
Agustín Fdez. MalloEs que la escritura es la construcción de un cosmos que es lenguaje y también símbolo, y en ese símbolo está el límite como forma, como punto insuperable, lo que los cosmólogos llaman "horizonte de sucesos", un término que sale también en el libro. Decía Wittgenstein aquello de que los "límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje". Más allá no podemos ni tan siquiera pensar. Finalmente el ser humano es una criatura hecha de lenguajes con sus correspondientes límites que son símbolos, y no hay más. Incluso las zonas borrosas, las de los solapamientos de significados, existen gracias a la propia indefinición del lenguaje. Cuando una pareja está al borde la ruptura, está al borde de su lenguaje, llega al límite antes de precipitarse. Y de repente una puerta se cierra, una puerta que ya nadie jamás podrá abrir porque pertenece al ámbito de lo privado, pero de una privacidad que, por la separación, ni los propios protagonistas vuelven a contemplar, una zona muerta, atrofiada para siempre. Sobre eso teorizo más por extenso en Nocilla Lab.
Marta AgudoCuando hablas de la realidad como "imágenes de imágenes", en qué pantalla te gustaría detenerte, porque hay un momento que hablas de un "yo" firme y de una "distancia muy próxima al llamado 'horizonte de sucesos?' (el punto de no retorno de la materia que cae"). ¿Estas contradicciones te resultan molestas, cuestionan tu visión posmoderna del arte?
Agustín Fdez. MalloVerás, creo la contradicción está en todas partes, lo que ocurre es que desde siempre hemos enunciado principios lógicos para soslayarla. Es la lógica aristotélica. Para mí, la aparente contradicción radicaba en que el píxel es una cifra, un recipiente vacío, y sin embargo da lugar a algo "no vacío", a una imagen. Claro está que esta contradicción funciona sólo a nivel poético, pero es lo que me interesaba cuando escribí el libro. El píxel origina carne, pero el píxel es una abstracción matemática. De ahí que diga que, el misterio más profundo está en la materia, en la carne, no en lo que se da en llamar espíritu.
Marta Agudo¿Morir es habitar ya la entidad completa de cualquier palabra? "Cuanto existe debió haber resonado antes en el silencio, hasta el beso se empapa en la esponja de ese eco [cristalino, asexuado] que sin materia se propaga. Parte la palabra del silencio para, extrañamente, buscar el silencio. Lo encuentra cuando muere, cuando se fibrosan palabras como lluvia, azul, o pájaro en la Lluvia, en el Azul, o en el Pájaro"...
Agustín Fdez. MalloQuiero decir que al final, aunque seamos sólo lenguaje y, bien contento estoy de ello, a veces me entra una nostalgia de otra cosa, de algo más aparentemente tangible. Pensamos que las palabras son el truco más viejo del mundo, la irrealidad más perfecta, ya que el lenguaje no sólo es capaz de traer al presente lo que no existe, sino, aún más, incluso lo inconcebible. Y eso es de celebrar, todo se lo debemos. Pero, ¿dónde queda la materia? ¿Existe un pájaro al margen de la palabra Pájaro? Creo que no. Un pájaro al margen de su palabra no es más que una masa informe, indistinguible, no podríamos ni reconocer esa masa. Y eso es lo que digo, que a veces me hace perder pie y pensar que todo, desde siempre, es pura virtualidad. Pero se me pasa pronto. Oye, de repente veo que sólo estamos hablando de lenguaje.
Marta AgudoBueno, es lógico si se piensa que la escritura es un lenguaje personalizado... Por cierto, ¿de dónde emanan esos "momentos reflectantes, el deseo de descifrar el tejido congelado que da argumento a estas horas reflectantes"?
Agustín Fdez. MalloYo ahí me refería a algo más prosaico, a cuando los hechos parecen congelarse y las horas se reflejan en ellos de forma perfecta, sin gasto, sin degeneración, como si el tiempo no pasara, como si el tiempo hubiera de ser algo orgánico y entrópico para convertirse en una pesadilla sin más. Eso a veces ocurre cuando estás mal, y no sabes cómo salir. Pero al final siempre sales. Si algo es seguro es que por mucha tormenta que haya, más arriba de esas nubes está el sol, y tarde o temprano hace su aparición. (Vamos, digo yo).

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