ENTREVISTADOR:Rubén Sáez / César González Alvaro
Madrid 30 de marzo
(Barcelona) Licenciada en Psicología y doctora en Filología Hispánica, ha realizado estudios de Medicina, Filosofía y Judaísmo. La crítica ha considerado su primera novela, “Flor de acacia. Viaje íntimo al corazón de África” (2005), como el resultado exitoso de la sólida formación de una escritora de fuste.
“El pasado constituye una referencia, un faro retroactivo, no una forma de determinismo vital.”
“Sobre las raíces judías de muchos españoles pesa sobre todo el desconocimiento.”
Ámbito Cultural: Come on, baby! Es un libro que ofrece una curiosa mirada hacia el pasado. Por un lado está el pasado afectivo y vital de Adela, la protagonista, y por otro la búsqueda de sus raíces. ¿Hasta qué punto sigue siendo importante el pasado en la configuración de nuestras vidas?
Leah Bonnín: Entiendo que el pasado constituye una referencia, un faro retroactivo, no una forma de determinismo vital. En el caso de Adela, la protagonista de Come on, baby!, el pasado se vuelve un imperativo durante el despertar adolescente, cuando intuye que algo del pasado de su abuela le ha sido ocultado. Esa ausencia la incita a buscar hasta que encuentra sus raíces, por pura casualidad, todo hay que decirlo. Ahora bien, el darle sentido a ese encuentro es una opción adulta, aunque no sea del todo consciente, y que hace necesariamente en presente.
AC: A la vez, se ofrece una mirada casi caleidoscópica sobre la realidad. Nueva York, la ciudad en que Adela vivió unos años muy importantes de su vida, aparece definido siempre desde un discurso en primera persona, quizá para acentuar la miríada de perspectivas del mundo moderno...
LB: Es una mirada coral o muchas miradas, y en primera(s) persona(s), pues son varios los personajes, neoyorquinos y no neoyorquinos, con que se topa la protagonista. Cada uno con su propia vida en construcción: Melanie y sus orígenes latinos, cubanos y portorriqueños; June y la deuda sentimental de su último marido; Bruce y la relación con el padre sobreviviente de la Shoa; Vicente y la ilusión nacionalista...Adela se conforma como personaje "en relación con", a través de la mirada que otros personajes proyectan sobre ella. La mirada de Adela, a su vez, sirve para configurar a los personajes con que se relaciona.Es el carácter dialógico de toda novela, como explicó Bajtin. Pero también es la vida misma, entendida como camino ético con origen en la herida que supone enfrentarse al rostro del otro, como pensó Lévinas.
AC: El problema de la identidad y, más en concreto, de la identidad judía, es uno de los temas cruciales de la novela. Reivindica, de hecho, un pasado que parece que hemos olvidado, el de aquella España de los tres mundos de la que hablaba Américo Castro… ¿Qué queda en España de nuestras raíces hebreas?
LB: Poco puedo aportar a lo dicho por historiadores y estudiosos. Más que reivindicar el pasado judío en España, en la novela realizo una actualización de este pasado a través de la protagonista, nieta por parte de madre de una chueta, una mujer descendiente de los judíos conversos de Mallorca. Una experiencia que Adela vive indirectamente y que le ha sido transmitida como algo negativo: "La yaya decía que ser chueta no era bueno y que ella, desde luego, no era chueta, aunque alguno de sus parientes, sí…". Pienso que sobre las raíces judías de muchos españoles pesa sobre todo el desconocimiento.
AC: ¿Cómo ha sido la colaboración con la editorial? ¿Por qué se decidió a publicar con la editorial Certeza?
LB: La verdad es que Come on, baby! dio unas cuantas vueltas hasta dar con la editorial que se atrevió a publicarla. Sólo le digo que está escrita desde hace diez años y, teniendo en cuenta los tiempos de austeridad en que nos encontramos, no puedo más que reconocer el esfuerzo para darla a conocer que ha hecho la editorial Certeza. Con su director, José Vicente Zalaya, mantengo un contacto fluido y cordial.
AC: A veces, Come on, baby! parece una pequeña guía sobre la Cábala. "El Libro del esplendor" es, de hecho, central en la resolución de la novela, pero también se permite introducir algún consejo, como cuando se menciona a Gershom Scholem, una de las figura clave para entender el misticismo judío. ¿Es un objetivo consciente en su obra?
LB: En la novela, utilizo el Séfer ha-Zóhar o "El Libro del esplendor"como recurso. Es el eslabón necesario para que encajen las piezas del rompecabezas en que se ha convertido el pasado de Adela. Decidí incluir este referente y no otro, por la carga simbólica que lleva adosada: se escribió en Castilla a finales del siglo XIII y es un texto fundamental que, según el gran investigador de la mística judía Gershom Scholem, durante siglos estuvo al mismo nivel de importancia que la Biblia y el Talmud, una especie de best seller entre los judíos después de la expulsión de España.
AC: ¿Qué puede aprender nuestra sociedad secularizada de un saber místico como el de la Cábala?
LB: Para quienes tienen fe en ese saber puede ser una forma de darle sentido al azar, a lo incomprensible cotidiano y a las incógnitas radicales.
AC: ¿En qué está trabajando ahora? ¿Tiene algún proyecto literario?
LB: Leo y escribo. Tengo una tercera novela terminada y un par de textos en construcción: otra novela y un ensayo sobre el marranismo en España. Y por supuesto, sigo escribiendo crítica literaria.
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