El humor necesario
ENTREVISTADOR:Rubén Sáez / César González Álvaro
Madrid 29 de octubre
Buenos Aires (1959). Desde 1988 reside en España. Ha publicado los poemarios "Te he pedido amablemente que te mueras" (1986), "Foto borrosa con mochila" (2005) y "Poemas al otro lado de la barra" (2007).Ha resultado ganador del Memorial Silverio Cañada a la mejor novela policíaca 2008 con "Camino de ida".
“No usé al Rey para provocar ni para reivindicar, sino para hacer algo que hice antes con Carlos Gardel y alguna otra figura pública: convertirlo en un personaje mío a partir de unos pocos rasgos conocidos, pero sin convertirlo en una caricatura.”
“Cuando la espuma baje, sabremos qué altura real tenía la ola de fervor por la novela policial. Y sobrevivirán los autores que han respetado la inteligencia de los lectores, los que aman de verdad el género, aunque jueguen con sus límites.”
Ámbito Cultural: En su última novela, Pero sigo siendo el rey, nos encontramos con varios personajes que ya habíamos visto antes en Camino de ida y Matar y guardar la ropa. Nos referimos al detective Arregui, por ejemplo, o a Octavio Rincón. ¿Qué es lo que le ha llevado a recuperarlos? ¿Qué descubrimos de ellos en este nuevo trabajo?
Carlos Salem:De Arregui descubrimos mucho, porque es el protagonista de la novela (con permiso de Juan Carlos I, secundario de lujo), y posiblemente de al menos otros tres libros por venir. Siempre digo que soy un amante de la novela negra pero no un novio formal, porque está científicamente comprobado que soy mejor amante que marido, de modo que llevaba años amansado mi propio detective. Y es Arregui. Tiene mucho de Marlowe por soy chandleriano confeso, pero también mucho de español y argentino, aunque haya nacido en Donosti. Esa mezcla entre su testarudez moral y su debilidad por los disfraces, o el hecho de inspirarse en las cabinas de sex shop, del mismo modo que Sherlock Holmes se inspiraba tocando el violín, no son ingredientes calculados, los fue pidiendo el personaje y se los di. En cuanto a Octavio y compañía, mucha gente me pidió que escribiera una segunda parte de Camino de ida, pero creo que eso surge o no surge y forzarlo es un error. De modo que al escribir Pero sigo siendo el rey, se colaron con toda naturalidady les di la bienvenida.
AC: Según vamos avanzando en la trama de sus novelas, descubriendo los entresijos y conociendo a los personajes, resulta evidente que ha disfrutado escribiéndolas. ¿Cuáles son las mayores alegrías que le han proporcionado el desarrollo de Matar y guardar la ropa y Pero sigo siendo el rey?
CS: Escribirlas y comprobar luego que la gente también disfruta con ellas, aunque lo que hago no siga una tendencia de moda o corra el peligro de considerarse menor porque hay humor y delirio. Los lectores, en contra de lo que piensa mucha gente, son listos y saben cuando les estás tomando el pelo y cuando hablas en serio, aunque lo hagas mediante el humor. Matar y guardar la ropa es una novela sobre la crisis de los cuarenta y las segundas oportunidades, aunque la protagonice un asesino a sueldo y padre de familia de vacaciones en un camping nudista; y Pero sigo siendo el rey habla del miedo a crecer y envejecer, pese a que aparezca el rey de España disfrazado de Mariachi o de hippie con rastas en una manifestación republicana… La otra gran satisfacción, inesperada, ha sido el recibimiento fuera de España. Camino de ida abrió la puerta y fue elegida como la segunda mejor novelapolicial traducida este año en Francia, donde una gran editorial ha adquirido ya las otras dos novelas. Algo parecido pasa en Alemania yhay ofertas de otros países… No deja de sorprender que textos tan "latinos" gusten y emocionen en lugares tan diferentes.
AC: En la novela hay algo de mezcla o pastiche, a la manera de Rafael Reig o Román Piña, ese "desorden ordenado" del que ha hablado alguna vez. También comparte con estos autores su apuesta por una literatura que no renuncia al humor; que lo coloca, de hecho, en el centro de la obra sin recurrir, necesariamente, a la parodia. ¿Está de acuerdo con este análisis? ¿Cuáles son aquí sus referentes? ¿Cree que el humor está infravalorado en nuestra literatura?
CS: Admiro mucho a Rafael y a Román, y creo que el humor es una cosa seria y necesaria. No tengo el talento de ellos para el pastiche, pero espero compartir ese estupor ante el absurdo cotidiano. Lo primero que me sorprendió cuando vine a vivir a España, hace más de veinte años, fue la escasa participación del humor en la literatura del momento. No podía comprender que la patria de Jardiel Poncela hubiera olvidado cómo reírse de si misma e incorporar eso a su literatura. Los referentes son variados, desde los autores que menciona, hasta Kurt Vonnegut, Osvaldo Soriano, o Paco Ingacio Taibo II. Creo que el mío es un humor tristón con el que la gente te identifica porque se parece al suyo; no nace desde la altura que subestima, sino desde la misma acera por la que todos caminamos con el riesgo de pisar el "regalito" de un perro mimado. El humor resulta "sospechoso" en una literatura aquejada, tal vez de exceso de solemnidad. Y siempre digo que la solemnidad mata al arte, o lo obliga a tomar Viagra…
AC: ¿Cómo ha sido el proceso de escritura de Pero sigo siendo el rey? ¿Trabajas con un plan predeterminado o te dejas llevar por la propia novela?
CS: Practico lo que llamo el "método suicida": tengo una idea, luego la segunda y la tercera, la voz del personaje. Para entonces ya sé cómo acabará la novela. Entonces me siento y escribo el primer tercio, 80 o 100 páginas, y paro. No me gusta sentir que escribo con el piloto automático conectado. Dejo que la novela repose, que suelte "caldo" como si fuera un hueso para sopa, y aparentemente me olvido de ella. Semanas o meses después, inicio otra novela y sigo el mismo proceso. Y así sucesivamente. Hasta que un día me levanto, sé cuál es la "sopa" que quiero acabar primero, me siento y la escribo. Supongo que el inconsciente ha seguido trabajando todo es tiempo, pero mientras no se queje… Arregui, por ejemplo, lleva conmigo diez años, conozco toda su vida y podría escribir una biografía de 500 páginas sobre él. Pero hasta que no encontré el "caso" ideal para presentarlo, lo usé como secundario en otra novela.
AC: Resulta refrescante que, en un país donde todavía existen figuras intocables, usted decida incluir al Rey como un personaje más. ¿Cómo le vino la idea?
CS: Por una parte, el Reyestaba en esa biografía de Arregui que mencionaba antes, pero nunca había pensado en utilizarlo como personaje. Aunque había algo en su propia biografía que siempre me llamó la atención, y es ese niño que, cuando tiene diez años, su familia decide por él darle un futuro que le cambia la infancia de un modo radical. No usé al Rey para provocar ni para reivindicar, sino para hacer algo que hice antes con Carlos Gardel y alguna otra figura pública: convertirlo en un personaje mío a partir de unos pocos rasgos conocidos, pero sin convertirlo en una caricatura.
AC: Desde hace relativo poco tiempo parece que estamos inmersos en un "renacer" del género negro en literatura, sobre todo después del éxito de la trilogía de Stieg Larsson. ¿Qué piensa de todo esto? ¿Tiene fecha de caducidad esta nueva atención del público?
CS: El género negro siempre ha gozado de una "mala salud de hierro", a pesar de haber sido ser mirado por encima del hombro por la crítica durante mucho tiempo. Lo que ocurre ahora es una primavera comercial que no creo que perjudique al género negro, aunque tampoco lo beneficiará en extremo. Lo que se cuenta en las novelas de Larsson ya lo contó antes (y mejor, para mi gusto), Mankell, pero como dije, el lector no es tonto, sabe lo que compra y lo compra porque quiere… aunque las mega promociones, qué duda cabe, ayudan a fabricar los fenómenos. En todo caso, como dice el librero negro y especialista Paco Camarasa, hay un salto casi cualitativo: hace unos años, el espacio de Larsson lo ocupaba El Código Da Vinci que ni siquiera está bien escrito. Cuando la espuma baje, sabremos qué altura real tenía la ola de fervor por la novela policial. Y sobrevivirán los autores que han respetado la inteligencia de los lectores, los que aman de verdad el género, aunque jueguen con sus límites. Seguirán en pie los novios formales. Y espero que también algún amante. Yo, por ejemplo.
AC: ¿Tiene ya alguna idea de cómo va a ser su próxima novela o libro de relatos? ¿Nos puede adelantar algo?
CS: Acaba de salir mi segundo libro de relatos, Yo lloré con Terminator 2 (Relatos de cerveza-ficción), que tiene un tono negro en muchos de los cuentos. Y a comienzos del año que viene se publica otra novela mía, Cracovia sin ti, que ganó el Premio Internacional Seseña de novela. En cuanto a proyectos nuevos, fiel a mi "método suicida", tengo abiertas tres novelas negras que me gustan y están soltando el "caldo": una protagonizada por una mujer de cincuenta años, otra dedicada a Raymond Chandler y, por supuesto, un nuevo libro con Arregui como protagonista. Uno de estos días, cuando me levante, sabré cuál toca acabar y me pondré a ello.
Las vidas de los dos protagonistas de se apoderan del lector, mientras Aixa de la Cruz va recreando un mundo sonoro entre sus palabras.
Gary Cooper en un clásico del cine de aventuras
Uno de los mejores álbumes del 2009