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Otros demonios

De exorcismos y rebeldías

Guillermo Aguirre

12/06/2009

El poeta ovetense Sergio C. Fanjul logra alzarse con el Premio Joven de Poesía de Asturias con “Otros demonios”.

Publicado por KRK -editorial también ovetense que poco a poco se va haciendo un hueco en el panorama nacional y que cuenta ya con autores de la talla de Ricardo Menéndez Salmón, entre otros-, Otros demonios resulta desde el título un libro revelador que nos habla de un conjuro, de su reverso y efecto, de un exorcismo o, lo que es lo mismo, de esa necesidad de invocar demonios contra los que después habremos de revelarnos. Es por ello que el libro arranca con una confesión esclarecedora al afirmar: Querías ser Arthur Rimbaud (…) Querías ser Guy Debord (…) Tú querías ser Johnny Rotten / dios salve a la reina/ en los escenarios/ de toda Inglaterra (…) Querías agarrar la tierra con los dedos / contra el cielo hacerla retumbar. Y apunta así, una serie de imposibles -"querías"- y, a la vez, presenta un "malditismo" que será semilla de la voz poética a lo largo del volumen. De hecho, ese malditísmo, esa rebeldía punk que de él se desprende -Cuántas veces puede enamorarse un hombre de una bala- se ve en continua fricción con aquello que la amansa y que no es más que la inercia de las cosas -ese corazón que es pájaro y metáfora y que babea a popa (…) y se va a la mierda-, quizás porque la voz poética sepa que el corazón es tanto esa figura geométrica / hendida en la cima / picuda en la base/ de color rojo pasión como ese músculo pringoso y blando / en la casquerías y los quirófanos.

Puede que también la voz poética sepa que ya no existen rebeldes, que una vez puestos en la labor de pensarse y exorcizarse -recordemos que un rebelde que se piensa deja de serlo- sólo queda el miedo, la más humana y simple de todas las pasiones, aquello que no nos diferencia a los unos de los otros, que nos iguala, tal y como apunta cuando nos cuenta: Y después tuvieron miedo / después de tanto vicio y tanta víscera / tuvieron miedo después de tanta prisa / por morder todas las cosas / e ir corriendo a todas partes aunque fuera / a la catástrofe.

Porque tal vez la oscuridad sea también luz / procedente de un sol negro / que cada noche cruza el cielo/, por esta duplicidad reveladora, por la envolvente y sincera lucha del sujeto poético por pensarse -y pensarnos quizá a toda un generación que se dejó la piel en los afters como si aquello fuera una religión oscura y rebelde-, porque a veces es bueno y sano recordar los elementos primitivos, aquellos que ya usaron Verlaine o Baudelaire y que nos acercan sin tapujos a la esencia del corazón -ya sea órgano o metáfora-, por eso y mucho más, Otros demonios es un trago de agua fresca y otro de aguardiente.

Otros demonios

Otros demonios

“Porque a veces es bueno y sano recordar los elementos primitivos, que nos acercan sin tapujos a la esencia del corazón —ya sea órgano o metáfora—, por eso y mucho más, este libro es un trago de agua fresca y otro de aguardiente”

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