Iñaki Echarte Vidarte
Madrid 07/06/2009“Ahora mismo me quedan ya pocas esperanzas. Antes buscaba, me desplazaba sin parar. Esperaba algo. ¿El qué? No lo sabía. Pero pensaba que la vida no podía ser lo que era, prácticamente nada. La vida debía de ser alguna cosa...
... y esperaba que llegase esa cosa, la buscaba. Ahora pienso que no hay nada que esperar, así que me quedo en mi habitación sentado en una silla y no hago nada."
"Ahora mismo me quedan ya pocas esperanzas. Antes buscaba, me desplazaba sin parar. Esperaba algo. ¿El qué? No lo sabía. Pero pensaba que la vida no podía ser lo que era, prácticamente nada. La vida debía de ser alguna cosa, y esperaba que llegase esa cosa, la buscaba. Ahora pienso que no hay nada que esperar, así que me quedo en mi habitación sentado en una silla y no hago nada."
Sandor Lester es un hombre que apenas hace nada. Corre a la fabrica a montar piezas de reloj que por si solas no valen para nada, vuelve a casa, se imagina a una mujer que alguna vez conoció, imagina un futuro mejor como escritor. Un hombre solitario que no falta a la cita semanal con su amante los sábados por la tarde. Una tarde se cruza con su amor perdido, tan real que se puede tocar. Entonces el ayer, ese pasado que no puede olvidar, los orígenes que llevamos marcados a fuego en la piel, vuelvea su vida con todo su dolor. Sandor intentará, por todos los medios, dar un giro a su vida con la esperanza de que las agujas del tiempo giren hacia otro lado, hacia el ayer.
Ayer es una novela desértica, protagonizada por un personaje que vive en un desierto que sólo habita él y los demonios contra los que lucha. Está escrito con una prosa desnuda,sin apenas adjetivos. No hay árboles que nos oculten los sentimientos de Sandor, un hombre vulnerable taciturno. Ayer es el retrato íntimo de un exiliado que no encuentra su lugar. Pero la razón no es que esté en un país extranjero. Sandor sería un exiliado en cualquier lugar en el que se encontrara. Extranjero, allá dónde vaya, incluso ante el reflejo de su propio cuerpo. En este sentido me recuerda a las pequeñas y desoladoras novelas de Peter Handke, llenas de personajes perdidos dentro de si mismos; desolados, secos por dentro, incomunicados e insatisfechos.
Es inevitable hacer un paralelismo entreSandor y la propia Kristof. Una escritora húngara que reside en Suiza y escribe en francés, que trabajó durante cinco años en una fabrica de relojes. Sandor tiene el mismo trabajo que tuvo Kristof, ambos son exiliadosque comienzan a escribir en otro idioma. "No ha sido fácil recuperar las memorias desagradables de mi pasado. No puedo volver a leer mis libros porque me hieren de verdad, o tal vez sea porque me parezco demasiado a mi escritura seca, negativa, desesperanzada."
Esta pequeña obra, deliciosa al tiempo que desoladora, nos sitúa ante la perspectiva del mundo presente, donde la soledad y la tristeza se adhieren a nuestra piel como tatuajes, secan nuestros ojosy nos encaminan a vidas que no deseamos y que nos destrozan de una manera metódica, levemente dolorosa y silenciosa. Ayer, es una novela que se quedará enganchada en nuestro paladar, recordándonos quela vida puede ser dolorosa o no ser.
"Ayer es una novela desértica, protagonizada por un personaje que vive en un desierto que sólo habita él y los demonios contra los que lucha. "
"Esta pequeña obra, deliciosa al tiempo que desoladora, nos sitúa ante la perspectiva del mundo presente, donde la soledad y la tristeza se adhieren a nuestra piel como tatuajes."