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Warlock

Una ciudad sin ley

César González Álvaro

08/09/2009

Duelos al sol, pistoleros sin escrúpulos, un comisario armado con unos llamativos Colt Frontiers de oro, mineros en armas, un sheriff que intenta redimirse de su pasado y tanta hipocresía como whisky barato, es lo que nos depara “Warlock”, la obra maestra de Oakley Hall.

Considera por Thomas Pynchon como una de las mejores novelas norteamericanas, Warlock es una verdadera obra maestra del western. Partiendo de los típicos personajes, situaciones, conflictos y características del género, Oakley Hall construye una obra única, que supera con creces todo lo escrito hasta la fecha y que retrata como ninguna otra una época en la que la ley se imparte bajo un código de dudosa y cambiante moralidad.

Finalista del Premio Pulizter en 1958 y adaptada al cine bajo el titulo de El hombre de las pistolas de oro, la novela narra la historia del pueblo de Warlock a finales de 1880, una ciudad situada en la frontera con México y que ni tan siquiera tiene el estatus de ciudad, abandonada, por tanto, a su suerte y gobernada únicamente por un Comité de Ciudadanos cuyo valor y fuerza son casi nulos. Los continuos abusos de una banda de cuatreros, la Cuadrilla de San Pablo, y las revueltas de los mineros -explotados sin miramientos y tan desorganizados como el resto de la ciudad- obligan al Comité a contratar los servicios de un famoso pistolero, Clay Blaisedell. La llegada a la ciudad de un antiguo miembro de la Cuadrilla, John Gannon, que intenta dejar su pasado atrás y que es el único que se ofrece a ocupar el vacante puesto de sheriff, no hace sino complicar la situación, más, si cabe, cuando el propio hermano de Gannon, miembro activo de la Cuadrilla, muere poco tiempo después a raíz de un duelo con el propio Blaisedell.

A través de una prosa ágil a la par que detallista cuando debe serlo, Oakley Hall demuestra una extraordinaria pericia narrativa al jugar con dos planos independientes y también complementarios que nos van mostrando al pueblo de Warlock en toda su esencia. Por una lado, una narración en tercera persona, donde priman los hechos sin ningún tipo de valoraciones y donde el autor se recrea en las imágenes típicas del género -espuelas y pistolas que brillan en el momento oportuno, miradas entrecruzadas, tensos paseos de alguno de los protagonistas por la calle central, bravuconadas a caballo con la pistola desenfundada o a punto de hacerlo…-,pero siempre aportando un punto de vista novedoso, un cierta ironía que es al mismo tiempo homenaje a todo el género. Por otra parte, tenemos un diario de un ciudadano que pertenece al Comité y es aquí donde encontramos buena parte del pensamiento y la moral de los habitantes de Warlock, cambiante casi según el día y la hora.

Dentro de los muchos aspectos destacables de la novela como la gran cantidad de buenas imágenes, su ritmo impecable o la evolución de los propios personajes -atentos al crecimiento de John Gannon-, quizá lo más llamativo sea la mezcla de elementos reales y ficticios que le permite a Oakley Hall analizar y criticar una sociedad y una época tal vez demasiado idealizadas, donde, en muchas ocasiones, el honor, el valor o lasupuesta integridad se confunden con la más soberana inmadurez.

En definitiva, Oakley Hall, cuyo reconocimiento mundial se sustenta en base a esta gran novela, nos revela las raíces de América, "nación de pistoleros", analiza el mito del Oeste y hace circular a toda a una galería de personajes -vaqueros, sheriffs, comerciantes, mineros, prostitutas- que muchos no son lo que parecen en un principio y otro son, en principio, como deberían parecer.

Warlock, del escritor norteamericano Oakley Hall, ha sido publicada por la editorial Galaxia Gutenberg.

Warlock

Portada de “Warlock”

“Oakley Hall construye una obra única, que supera con creces todo lo escrito hasta la fecha y que retrata como ninguna otra una época en la que la ley se imparte bajo un código de dudosa y cambiante moralidad”