Humor y crítica para el comienzo de temporada
Ángela Medina
Madrid 23/09/2009Tras más de 20 años residiendo en Sevilla, el peruano Fernando Iwasaki publica con Páginas de Espuma un nuevo libro de relatos dedicado a la España que sabe reírse de sí misma
La excusa: tomar un único relato y crear siete versiones del mismo para adaptarlo a las bases y temas de siete certámenes diferentes. La intención: dar un cachete a la sociedad española, en plena deriva hacia el enaltecimiento del espectáculo y, de paso, evidenciar la exagerada proliferación de premios literarios desperdigados por toda la geografía española.
El ganador de certámenes como el Premio Algaba y ex-jurado de otros como el Alfaguara, comienza en su último libro importunando al promotor de concursos al acompañar cada relato con las bases del premio y el fallo del jurado. Un libro éste conformado a base de textos irreverentes donde lo mismo aparece un premio convocado por un Ayuntamiento con miembros de Izquierda Unida y Falange Auténtica, como por una Peña Sevillista, y en los que se incluye un guiño cariñoso al escritor Hipólito G. Navarro.
El lápiz de Iwasaki se afila en sus delirantes relatos, bautizados con títulos que ironizan sobre los "best-seller", rozando lo extraño y lo inverosímil en cada párrafo y que consiguen transmitir un enorme trabajo de estilo que le permite crear siete copias muy diferentes de un mismo relato, pues consigue siempre sorprendernos aunque respondan a una estructura prácticamente idéntica. El ambiente creado por Iwasaki en España, aparta de mí estos premios recuerda al ya clásico "Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza, por esa capacidad para convertir la realidad en una absurda ficción donde lo que debería encontrarse fuera de lugar forma parte de la normalidad. Los personajes de ascendencia japonesa del autor peruano se mueven por nuestra península como el extraterrestre de Mendoza, dejando en evidencia la pintoresca banalidad de nuestra sociedad. Pero no acaban aquí las referencias literarias.
Además de su título, tan parecido al del poemario del también peruano César Vallejo, también hay sitio aquí para otro peruano ilustre, Mario Vargas Llosa, autor que ya llevó a la práctica el ejercicio de repetir relatos similares en La tía Julia y el escribidor. Y cómo olvidar las sabias palabras de Groucho Marx que emplea Iwasaki para justificar el arduo trabajo de elaboración de este libro: "Los grandes éxitos los obtienen los libros de cocina, los volúmenes de teología, los manuales de cómo hacer y los refritos de la Guerra Civil". Amén a eso, dice Iwasaki, completando la cita del más brillante de los Marx con un comentario tan deliciosamente oportunista como irreverente: "Si este libro lo hubiera escrito después de 2008 los protagonistas serían los vampiros".
Y un aviso para navegantes literarios: si alguien desea poner en práctica la gamberrada de Iwasaki, encontrará las instrucciones al final del libro.
"Un libro éste conformado a base de textos irreverentes donde lo mismo aparece un premio convocado por un Ayuntamiento con miembros de Izquierda Unida y Falange Auténtica, como por una Peña Sevillista."
"El lápiz de Iwasaki se afila en sus delirantes relatos, bautizados con títulos que ironizan sobre los best-seller."